En un comunicado, la Cancillería calificó el incidente como una nueva muestra de la escalada de violencia organizada de los colonos y responsabilizó plenamente al Gobierno israelí, como potencia ocupante, por esos hechos y sus consecuencias.
Según el Ministerio, los agresores atacaron a diplomáticos que desempeñaban sus funciones, entre ellos los cónsules de Francia y Bélgica, un representante de Polonia y otros integrantes de la delegación, así como a representantes de la Iglesia Católica.
El incidente también incluyó una agresión contra un alcalde francés y daños a un vehículo del consulado belga.
La institución afirmó que estas acciones buscan intimidar a diplomáticos, periodistas, líderes religiosos y activistas de solidaridad internacional para impedirles realizar su trabajo y documentar las violaciones contra el pueblo palestino.
La Cancillería exigió el cese de esos ataques, garantías de protección para la población civil palestina y para los representantes extranjeros, así como el procesamiento de los responsables y de quienes los instigan.
Imágenes difundidas por medios israelíes mostraron a colonos, algunos enmascarados y armados con palos y piedras, amenazando a los ocupantes de los vehículos diplomáticos y destrozando las ventanas de uno de ellos.
El vicepresidente palestino, Hussein al-Sheikh, condenó también el ataque y lo describió como una muestra del terrorismo cotidiano que sufre la población palestina. Asimismo, pidió una posición internacional firme que garantice su protección.
La radio del ejército israelí informó que siete colonos enmascarados llegaron al lugar en vehículos todoterreno, rodearon un automóvil diplomático y exigieron a sus ocupantes que mostraran sus identificaciones antes de romper las ventanas de un vehículo del consulado belga.
Según la emisora, uno de los escoltas informó del incidente a la sala de operaciones de la brigada israelí responsable de la zona, aproximadamente dos minutos después de iniciado el ataque, y transmitió la ubicación y documentación de lo ocurrido.
Sin embargo, transcurrieron tres horas sin que llegaran efectivos militares o policiales para auxiliar a los diplomáticos, tomarles declaración o recabar pruebas. Los integrantes de la delegación abandonaron la localidad al comprobar que nadie acudiría en su ayuda, añadió el medio.
El ataque ocurrió durante la temporada de cosecha de aceitunas, iniciada a principios de octubre y considerada una fuente esencial de ingresos para miles de familias palestinas.
Datos oficiales palestinos estiman que unos 750 mil colonos israelíes viven en Cisjordania, incluida Jerusalén Este ocupada, distribuidos en 194 asentamientos y alrededor de 400 puestos de avanzada.
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