El presidente Luis Abinader informó que el subsidio eléctrico rondará los mil 570 millones de dólares al cierre del año, lo que permite mantener congelada la tarifa, mientras que el destinado a los combustibles ascenderá a unos 628 millones.
A esos recursos se agregan entre 550 y 565 millones de dólares para programas sociales y transferencias, incluidos unos 58 millones destinados al programa Bono Luz, que beneficia a 617 mil familias. También se asignan cerca de 35 millones de dólares para proteger los fertilizantes.
De su lado, el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, afirmó que la tarifa eléctrica permanece sin variaciones desde 2022, aunque el importe de las facturas puede aumentar cuando los usuarios consumen más electricidad y pasan a un tramo tarifario superior.
Según explicó, el precio aplicado a los clientes que consumen hasta 200 kilovatios hora es de 6.09 pesos por kilovatio hora (unos 9.6 centavos de dólar), mientras que para consumos superiores a 700 kilovatios hora asciende a 13.09 pesos (alrededor de 20.5 centavos).
Santos destacó, además, los cambios en la matriz de generación eléctrica. Mientras en 2000 el fuel oil representaba el 88 por ciento de la generación, su participación se redujo al nueve por ciento, debido a la incorporación de gas natural, carbón y fuentes renovables.
Abinader atribuyó parte del aumento de la demanda eléctrica a las altas temperaturas y a la expansión del uso de electrodomésticos. De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Hogares citados por el mandatario, la proporción de viviendas con aire acondicionado pasó del 7,4 por ciento en 2017 al 20 por ciento en 2024.
En el mismo período, la tenencia de televisores de pantalla plana aumentó del 30 al 60 por ciento, mientras que la de hornos microondas subió del 9,9 al 16,7 por ciento.
El presidente sostuvo que las ayudas estatales han permitido amortiguar el efecto de las alzas internacionales de la energía y los combustibles, y afirmó que, sin esas intervenciones, la pobreza habría aumentado en lugar de disminuir.
El gobernante agregó que los recursos para financiar las medidas proceden de ahorros y reajustes en distintas áreas de la Administración pública.
En los últimos meses, las quejas de los consumidores dominicanos por el costo del servicio eléctrico han cobrado fuerza, en medio de denuncias sobre el incremento de las facturas y las interrupciones del suministro.
Los apagones, que afectan tanto a los hogares como a las actividades comerciales, se suman al descontento por el monto que deben pagar los usuarios, quienes reclaman mayor estabilidad en el servicio y una relación más justa entre las tarifas y la calidad de la electricidad recibida.
A esa situación se añade la preocupación por las variaciones al alza de los precios de los combustibles, cuyo impacto se extiende al transporte, la distribución de mercancías y los costos de producción.
La combinación de estas presiones aumenta la carga sobre los presupuestos familiares y los pequeños negocios, en un contexto en el que el costo de la vida continúa entre las principales preocupaciones de la población.
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