La movilización, motivada por el encarecimiento del combustible y los elevados costos operativos, persiste en regiones como Campania, Calabria y Apulia, pese a los compromisos gubernamentales de liberar recursos financieros para apoyar a las empresas del transporte por carretera, reportan medios de comunicación de diferentes regiones de Italia.
Aunque una parte de los transportistas sicilianos suspendió el paro tras los anuncios oficiales, otras agrupaciones mantienen las protestas, con bloqueos y restricciones que dificultan el movimiento de mercancías y afectan las conexiones entre las zonas productoras del sur y los mercados nacionales.
Las consecuencias son visibles en los supermercados, donde escasean productos frescos como frutas, verduras, carne y leche, además de agua mineral y otros artículos de consumo cotidiano.
Las interrupciones de las entregas también afectan a los productos refrigerados y congelados, cuya conservación depende de una cadena logística continua.
Tales dificultades alcanzan al comercio minorista, con establecimientos que registran pérdidas por la falta de suministros.
Según datos de asociaciones empresariales citados por medios italianos, cuatro de cada 10 empresas del sector alimentario en el sur del país afrontan problemas de abastecimiento.
El impacto se extiende a la agricultura, cuyos productores afrontan el riesgo de perder mercancías perecederas que no consiguen llegar a los puntos de venta.
También se reportaron problemas en el suministro de combustible para los aeropuertos de Crotone y Reggio Calabria, en Calabria, mientras las interrupciones logísticas comienzan a repercutir en la construcción por la escasez de materiales como acero y betún.
Ante la persistencia del conflicto, el Ejecutivo de la primera ministra Giorgia Meloni prevé adoptar nuevas medidas de apoyo al transporte de mercancías y al sector agrícola.
El ministro de Infraestructuras y Transportes, Matteo Salvini, anunció la liberación inicial de 480 millones de euros en recursos pendientes, dentro de un paquete de ayudas que podría superar los mil millones.
Sin embargo, los compromisos financieros no han conseguido poner fin a las movilizaciones en todos los territorios.
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