Youssouf, mediante un comunicado, lamentó el costo intolerable que sigue pagando la población civil, manifestado en la pérdida de seres queridos, el desplazamiento, la destrucción de los medios de vida y la interrupción del acceso a alimentos, atención sanitaria y servicios esenciales.
Tras expresar su solidaridad con las comunidades afectadas, transmitió sus más sinceras condolencias a las familias en duelo y deseó una pronta recuperación a los heridos.
Instó a todas las partes a detener los ataques que afectan a la población civil y a la infraestructura social, a proteger al personal humanitario y sanitario, y a permitir el acceso a una ayuda segura, rápida y sin trabas, de conformidad con el derecho internacional aplicable, incluido el derecho internacional humanitario.
El presidente de la Comisión UA, al reafirmar el respeto por la soberanía, la unidad y la integridad territorial de Sudán, instó a todas las partes a abstenerse de realizar acciones que aviven el conflicto, pongan en riesgo la división del país o amenacen a los Estados vecinos.
Asimismo, reiteró su apoyo a los esfuerzos de mediación regionales e internacionales en curso, y convocó una acción coordinada en favor de un alto el fuego humanitario inmediato y de un proceso político inclusivo, liderado y gestionado por los propios sudaneses.
Fuentes locales y médicas, precisó el comunicado, indicaron que aproximadamente 80 personas murieron en Al-Dibab (Kordofán Occidental) el 18 de octubre; 23 en Nyala (Darfur Meridional) el 16 de octubre; y al menos tres niños en Jartum el 19 de octubre.
Por otra parte, informes que citan a autoridades sudanesas sitúan en más de 150 el número de fallecidos tras el ataque perpetrado el 19 de octubre contra el mercado de Amiet, en la zona de Abyei.
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