Además del reconocimiento simbólico que ese honor significa, los promotores tratan establecer que esta actividad cultural, la cual genera trabajo y sostiene vínculos comunitarios, necesita recursos para seguir funcionando durante todo el año.
La milonga es un evento social, como género musical y como estilo de baile. Es el espacio físico donde la gente se reúne a bailar tango, vals y milonga. Funciona en clubes de barrio, salones, centros culturales, glorietas y plazas públicas.
Tiene códigos propios y sutiles, como el cabeceo (invitar a bailar con un cruce de miradas y un movimiento de cabeza) y las tandas (bloques de canciones del mismo estilo separadas por «cortinas» musicales).
Como género musical es un ritmo folclórico rioplatense (típico de Argentina y Uruguay) que nació en el siglo XIX, el cual combina influencias de los ritmos afrouruguayos como el candombe, la habanera cubana y la payada rural.
Es más rápida, pícara y marcada que el tango tradicional; se divide habitualmente en campera (rural y más lenta) y ciudadana (urbana y más ágil).
El baile que se ejecuta con la música homónima: un paso más vivo, alegre, fluido y con ritmo picado o de «traspié» con pasos dobles sincopados, diferente al abrazo más pausado y dramático del tango.
Citado por el diario Página 12, el presidente de la Asociación de Organizadores de Milongas, Oscar García, afirmó que “el tango y la milonga porteña tienen que tener el reconocimiento patrimonial que les corresponde por el lugar histórico que ocupan en nuestra identidad porteña”.
García también denunció el recorte de 40 por ciento en los programas de fomento de milongas, lo cual refuerza la lucha con la presentación de un proyecto en la Legislatura porteña para que se declare a estos eventos como Patrimonio Cultural Intangible de la Ciudad de Buenos Aires.
La iniciativa surgió del trabajo de las asociaciones de organizadores de milongas y fue presentada ante el Consejo de la Actividad Milonga de la capital.
Después de un proceso de investigación e intercambio con funcionarios –reseña Página 12- se elaboró la propuesta definitiva, que busca reconocer formalmente el valor cultural e histórico de estos encuentros y su aporte a la identidad porteña.
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