La fiscalía especializada de lesa humanidad demostró que el militar detuvo, interrogó y obtuvo confesiones bajo torturas de trabajadores sindicalizados de la empresa estatal del ferrocarril (AFE), que incluyeron perros dóberman contra los presos políticos.
Fueron crímenes cometidos en el Regimiento de Caballería Mecanizada número cuatro en una causa que incluye además a dos exmilitares ya fallecidos y otro prófugo de la justicia.
El juicio se pronunció sobre el rol de torturadores de los imputados contra Gilberto Alfredo Coghlan, Naydú Sosa Álvarez, Raúl Olivera Alfaro, Roberto Francisco Pérez Fernández, quienes fueron los primeros detenidos del gremio de AFE torturados en ese centro militar.
La sentencia consigna que consta la aplicación de torturas como submarino, picana, caballete, colgamientos, golpizas generalizadas en todo el cuerpo de las víctimas.
Describe torturas que se aplicaron desde los inicios de la dictadura, cuando en julio de 1973 fueron detenidos los sindicalistas de AFE que organizaban un paro general contra el régimen de facto.
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