El presidente estadounidense, Donald Trump, autorizó la entrada del legislador, según declaró a la cadena CNN un asesor del mandatario, quien afirmó que funcionarios de Washington conocían sobre un plazo de 24 horas concedido al senador por el Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil para entregar sus pasaportes.
La administración estadounidense también prevé emitir visas para Flávio, su esposa y sus dos hijas, de acuerdo con fuentes oficiales citadas por la cadena.
La salida del país ocurrió después de que el ministro del STF Alexandre de Moraes le ordenara al senador entregar sus pasaportes común y diplomático, además de prohibirle abandonar Brasil.
Tras vencer el plazo sin que cumpliera la disposición, la Policía Federal canceló los documentos.
El recorrido desde Brasil hasta Estados Unidos estuvo rodeado de informaciones contradictorias. Las autoridades migratorias argentinas comunicaron inicialmente que no tenían constancia de su entrada al país, pero posteriormente confirmaron que el senador y su familia cruzaron la frontera el martes por la noche.
La Dirección Nacional de Migraciones de Argentina indicó que los cuatro presentaron documentación válida y que no existía impedimento legal para ingresar al territorio.
Después, abordaron un avión privado con destino a Guayaquil, Ecuador, desde donde continuaron viaje hacia Miami, según informaciones de prensa.
En una conversación con periodistas el martes, Trump afirmó que aprobaría la entrada del senador y calificó de extrañas las elecciones brasileñas, en las que Flávio fue derrotado el domingo por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Una fuente cercana al senador declaró a CNN que este temía ser detenido en Brasil; sin embargo, al momento de su salida no existía una orden de arresto en su contra, y medios brasileños reportaron que el plan de fuga se preparaba hace semanas.
Flávio está investigado en su país por presuntos delitos financieros, entre ellos lavado de dinero, evasión de divisas y posibles irregularidades vinculadas con plataformas de apuestas y la financiación de Dark Horse, una película sobre la trayectoria política de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.
La partida se produjo después de que el senador prometiera permanecer en Brasil y organizar la oposición al Gobierno de Lula.
Su hermano Eduardo, radicado en Estados Unidos, había sugerido antes de la segunda vuelta que Flávio abandonara el país si perdía los comicios.
Lula criticó ayer la salida de su adversario y afirmó que podría haberse quedado para demostrar su inocencia ante las acusaciones divulgadas por la prensa, en lugar de abandonar el país tras la derrota electoral.
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