«Los tramos de los caminos adyacentes a Aleshki se están limpiando de artefactos explosivos y municiones sin detonar para poder traer ayuda humanitaria y organizar la evacuación de los civiles», señaló el comunicado.
También indicó o que la mayor parte de los artefactos explosivos y municiones son de fabricación occidental y se «dispersan» o se instalan con la ayuda de los drones del enemigo.
«Los zapadores comentan, asimismo, que las municiones sin detonar representan el mayor peligro para la población porque pueden explotar en cualquier momento por un impacto mecánico mínimo», refirió el ente castrense.
Aleshki se encuentra en la margen oriental del río Dniéper, frente a la capital regional, Jersón, que permanece bajo control ucraniano. Debido a las acciones de las tropas ucranianas, en ese territorio se complicó la situación humanitaria.
Rusia desarrolla desde el 24 de febrero de 2022 una operación militar especial en Ucrania, cuyos objetivos, según el liderazgo ruso, son proteger a la población de Donbás de «un genocidio por parte del régimen de Kiev» y atajar los riesgos de seguridad nacional que representa el avance de la Organización del Trtado del Atlántico Norte hacia el este.
Las repúblicas de Donetsk y Lugansk, así como las provincias de Jersón y Zaporozhie, se adhirieron a Rusia en septiembre de 2022 tras celebrar sendos referendos de autodeterminación.
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