Construida en 1346 por el príncipe Aqsunqur al-Nasiri, durante el período mameluco, la edificación adquirió su característico nombre por los azulejos predominantemente azules que decoran parte de sus paredes y el mausoleo anexo. También es conocida como Mezquita de la Luz y Mezquita de Ibrahim Agha.
Este último nombre se relaciona con el príncipe otomano Ibrahim Agha al-Mustahfizan, quien impulsó renovaciones y ampliaciones en 1651. Entre las modificaciones figuró la incorporación de cerámicas azules, elaboradas en Türkiye, en el muro de la qibla, uno de los elementos artísticos más distintivos del recinto.

Según explica el arqueólogo egipcio Magdi Shaker a la prensa, el templo posee un importante valor arquitectónico y artístico por reunir características de dos períodos fundamentales de la arquitectura islámica en Egipto. La construcción conserva su estructura mameluca, enriquecida posteriormente con elementos ornamentales otomanos.
La mezquita sufrió daños durante el terremoto que sacudió El Cairo en 1992 y permaneció cerrada durante años. Las obras de restauración comenzaron en 2001 y se prolongaron durante 14 años, hasta su reapertura oficial en mayo de 2015, en presencia del entonces ministro egipcio de Antigüedades, Mamdouh El-Damaty.
Los trabajos incluyeron la reparación de fachadas, arcadas, techos de madera, balcones, bóvedas, el minarete y los mausoleos. También se trataron grietas, impermeabilizaron cubiertas y restauraron los azulejos conocidos como kashani. Según el Fondo Aga Khan para la Cultura, entre 2009 y 2012 trabajaron en el edificio equipos de entre 60 y 80 artesanos y especialistas.
La mezquita cuenta con tres entradas, ubicadas en sus fachadas occidental, oriental y septentrional. Según la Gobernación de El Cairo, mide 80 metros de ancho y 100 de largo y alberga tres tumbas, entre ellas la de Ibrahim Agha, construida en mármol blanco y rodeada de paredes revestidas con azulejos azules.

El nombre de Mezquita Azul también identifica al templo del sultán Ahmed, en Estambul, construido entre 1609 y 1616 y célebre por sus más de 20 mil azulejos artesanales que decoran los interiores.
Shaker destacó el potencial turístico de los monumentos mamelucos y otomanos de Darb al-Ahmar y de la calle al-Muizz, por sus características arquitectónicas y artísticas. Propuso desarrollar programas especializados para visitantes interesados en el patrimonio islámico y la arquitectura histórica, con atención a mercados como el sudeste asiático.
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