La decisión fue adoptada la víspera por las Secciones Unidas de la Corte Suprema de Casación, que rechazaron los recursos presentados por Ilva y Acciaierie d’Italia contra la disposición de la Corte de Apelación de Milán que ordenó suspender las actividades productivas del área en caliente de la instalación.
El pronunciamiento judicial ratifica el cese de las operaciones de esa sección industrial, debido a los riesgos ambientales y sanitarios asociados a sus emisiones.
Los sindicatos Fim, Fiom y Uilm reclamaron al Gobierno italiano medidas urgentes para proteger el empleo y los ingresos de los trabajadores afectados por la suspensión de las actividades productivas, reportó Rai News.
Tales organizaciones defendieron la necesidad de impulsar un nuevo modelo siderúrgico basado en tecnologías menos contaminantes, mediante inversiones para la descarbonización, la instalación de hornos eléctricos y la producción de acero a partir de hierro de reducción directa.
Por su parte, la Uilm insistió en que el Ejecutivo debe financiar mecanismos extraordinarios de protección salarial para los empleados directos y los trabajadores de las empresas contratistas y del sector auxiliar, ante el riesgo de una crisis social en el territorio.
Desde la oposición, la secretaria nacional del Partido Democrático (PD), Elly Schlein, afirmó que la protección de la salud no es negociable y reclamó respuestas inmediatas para los trabajadores, al tiempo que cuestionó los retrasos del Gobierno en la definición de una solución industrial para la planta.
Representantes del Movimiento Cinco Estrellas (M5S) consideraron que el fallo evidencia el fracaso de la política industrial del Ejecutivo y reclamaron un acuerdo de reconversión que combine descontaminación ambiental, nuevas inversiones y garantías de empleo.
En contraste, Federmeccanica, organización empresarial del sector metalúrgico, advirtió sobre las repercusiones nacionales de la paralización de las áreas de producción en caliente, reportó la cadena de televisión regional Antenna Sud.
Su presidente, Simone Bettini, manifestó al canal que el cese de la producción primaria de acero en Taranto podría aumentar la dependencia italiana de las importaciones y debilitar la competitividad de la industria manufacturera nacional.
El complejo siderúrgico de Taranto constituye uno de los principales centros de producción de acero de Italia y emplea directamente a unos ocho mil trabajadores, además de sostener una amplia red de empresas contratistas y actividades económicas vinculadas.
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