Sánchez se refirió a la reunión de mañana del Consejo de Ministros durante su intervención este lunes en el foro World in Progress (WIP) de Barcelona, donde reiteró el compromiso de a acompañarles en el duelo, en los trámites, y en la búsqueda de respuestas «a lo que nunca debió suceder».
Según el jefe del Ejecutivo, el decreto incluirá ayudas económicas; un mecanismo específico para anticipar indemnizaciones; activará los procesos de incapacidad temporal específico para las víctimas, y la puesta en marcha de oficinas de atención integral en las representaciones del Gobierno en las Comunidades Autónomas de los afectados.
De todas formas, la mayor expectativa apunta a la comparecencia del ministro de Transportes, Oscar Puente, ante la Diputación Permanente (Parlamento en funciones), aunque previamente hablará en rueda de prensa.
En los dos casos, se espera que Puente ofrezca detalladamente los datos los que dispone del siniestro en Urda, que costó la vida a 69 personas, agravó la crisis del Gobierno, con un llamado casi unánime de la sociedad a la dimisión del titular.
En plena precampaña hacia las elecciones generales del 29 de noviembre, con favoritismo claro de la derecha, el choque de trenes es la peor noticia que pudiera llegarle al Partido Socialista (PSOE) que dirige Sánchez, sobre todo por su estrecha relación con Puente.
Lo más grave en clave política, es que el apoyo al ministro choca con las exigencias de la mayoría de las formaciones políticas, desde el conservador Partido Popular (PP), la ultra derecha de Vox, hasta el Frente Amplio o Podemos, ambos de izquierda, y los independentistas catalanes de Junts.
Una violenta colisión entre el tren AVE 2080 y el Iryo 6076 ocurrió a las 08:45 hora local del pasado miércoles. Chocaron el AVE 2080, con salida de Madrid y destino Sevilla, con el Iryo 6076 que iba delante y causó el descarrilamiento.
El reporte de la Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes Ferroviarios, Marítimos y de Aviación Civil (AITAT), estima que la colisión se produjo a una velocidad entre 160 y 200 km/h, lo cual provocó que el coche de cabeza del AVE quedase empotrado en el vagón de cola del Iryo, acabando ambos volcados y girados al pie del terraplén de la vía.
Hace 10 meses, tuvo lugar otro siniestro ferroviario en el país ibérico, en Adamuz, Córdoba, con un saldo de 46 personas fallecidas. Abrió un fuerte cuestionamiento a los dispositivos de seguridad, junto con la presunta falta de inversiones, al sistema de vías para trenes.
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