Con seis victorias en igual cantidad de salidas, los anfitriones buscarán una séptima sonrisa que les permita superar el mejor arranque de su historia, después de igualar el registro establecido en la campaña 2014-2015.
La tropa de Memphis llegará con el impulso de su contundente triunfo del sábado sobre Sacramento Kings por 136-105, una exhibición que ratificó su paso firme en la cima del Oeste.
El novato Cameron Boozer sobresalió en ese encuentro con 27 puntos y nueve rebotes, mientras Isaiah Stewart aportó 24 tantos para alimentar una ofensiva que convirtió la resistencia de Sacramento en papel mojado.
Bajo la dirección del finlandés Tuomas Iisalo, los Grizzlies han hecho de la velocidad una bandera y presentan promedios de 121,2 puntos anotados y 106 permitidos por partido, balance que ilustra su eficacia en ambos extremos de la cancha.
Sin embargo, New Orleans no aterrizará en Memphis con las alas plegadas, pues sus dos triunfos consecutivos, el más reciente por 121-99 frente a Atlanta Hawks, ofrecen señales de recuperación después de un comienzo adverso.
Los Pelicans ocupan el undécimo puesto de la Conferencia Oeste con dos éxitos y cuatro reveses, y afrontarán además el desafío de conseguir su primera victoria como visitantes, tras perder sus dos presentaciones anteriores lejos de casa.
Para los visitantes, contener el ritmo de Memphis será una exigencia central ante un adversario que ganó sus cuatro compromisos en carretera y mantiene intacto su fortín, con dos victorias en igual número de actuaciones ante su público.
Los Grizzlies tendrán las bajas de Scotty Pippen Jr. y Ty Jerome, ambos por problemas de espalda, además de Quinten Post, ausente por una lesión de tobillo, según el parte incluido en la previa del encuentro.
Así, el FedExForum reunirá dos ambiciones de distinta altura: la de Memphis, decidido a abrir una página inédita con su séptimo triunfo inicial, y la de New Orleans, dispuesto a prolongar su despertar a costa del último invicto de la liga.
mem/blc





