“Ellos, pues, están elecciones y pretenden declarativamente decir que estas islas son parte ya de Texas, pero no. (Esa determinación) es parte de la revisión que se hace de esta Comisión bilateral entre Estados Unidos y México”, aclaró la mandataria.
La jefa del Ejecutivo hizo énfasis en que solamente la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) puede tomar esas decisiones, y explicó que el surgimiento de las pequeñas porciones de territorio en el Bravo, en la frontera entre ambos países, se debe al movimiento del agua.
“Es algo normal. ¿Qué tiene que hacerse? Medirse de qué lado están, si están del lado de Estados Unidos o están del lado de México. Si es mitad y mitad, pues es mitad y es mitad, pero eso se decide en esa comisión, es una comisión internacional”, recalcó.
La Cancillería puntualizó el viernes que la línea divisoria entre las dos naciones no puede modificarse por un gobierno estatal y recordó que el Tratado de Límites de 1970 entre ambos países establece que, en el Bravo, el límite internacional corre por el centro del cauce normal del río.
“Ese límite determina la soberanía de las tierras en ambos lados de la frontera, independientemente de la soberanía previa que hayan tenido esas tierras”, señaló en un comunicado.
La Secretaría de Relaciones Exteriores precisó igualmente que la CILA es la instancia facultada por ambas administraciones federales para aplicar el Tratado y determinar de qué lado del límite se encuentra cada isla.
Autoridades de Texas, en Estados Unidos, designaron como propiedad de la demarcación a nueve islas ubicadas en la frontera acuática entre ambas naciones, a la altura de su territorio entre Laredo y McAllen.
Mediante un comunicado, Dawn Buckingham, comisionada de Tierras de ese estado, otorgó autorización para que el Ejército de esa entidad pueda acceder a esos pequeños territorios con el supuesto objetivo de mantener la “seguridad operativa” de la frontera sur.
Ante cuestionadas declaraciones en materia de seguridad realizadas por Estados Unidos desde la llegada a la presidencia de Donald Trump en 2025, México ha subrayado la existencia de coordinación y colaboración bilateral, pero sin subordinación y con respeto irrestricto a la soberanía.
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