Esa actividad generó ingresos por mil 470 millones de reales (272 millones de dólares) y creó cuatro mil 239 puestos de trabajo en el país, precisó la Agencia Brasil a partir de cifras del Ministerio de Pesca y Acuicultura.
Dicho volumen constituye el mayor resultado desde el inicio de la serie histórica, en 2019, y confirma la expansión de una modalidad productiva que utiliza espacios acuáticos pertenecientes a la Unión, como grandes ríos, embalses de centrales hidroeléctricas y áreas marinas autorizadas.
La piscicultura continental (cría de peces en agua dulce) concentró el 94,5 por ciento de la producción total, con 169 mil 800 toneladas.
Conocida como malacocultura, la cría de moluscos aportó ocho mil 800 toneladas, y el cultivo de algas alcanzó aproximadamente 997 toneladas.
Por su parte, la tilapia del Nilo fue la especie predominante, con cerca de 168 mil toneladas, lo que representa la mayor cantidad de los organismos acuáticos producidos en esas áreas federales.
Con respecto a las regiones, el Sudeste encabezó la actividad con 94 mil 800 toneladas, más de la mitad del total nacional, y le siguieron el Nordeste, el Sur, el Centro-Oeste y el Norte.
Entre los estados, Sao Paulo ocupó el primer lugar, con 64 mil 500 toneladas, y detrás se ubicaron Minas Gerais, Paraná, Pernambuco y Goiás.
También, la referida fuente periodística mencionó un aumento en la cantidad de acuerdos vigentes para utilizar aguas de dominio federal con fines acuícolas.
Los contratos, señaló, pasaron de mil 422 en 2024 a mil 551 en 2025, indicador de la ampliación de las áreas destinadas a esta actividad.
En cuanto a los productores, los hombres representaron el 79 por ciento y entre los titulares de contratos predominaron quienes cuentan con educación secundaria completa, seguidos por aquellos con formación universitaria.
A criterio del Ministerio de Pesca y Acuicultura, estos resultados demuestran el potencial para incrementar la oferta de pescado, generar empleos e ingresos, y estimular el desarrollo regional.
La acuicultura en aguas de la Unión se diferencia de la realizada en instalaciones privadas porque utiliza espacios públicos federales, cuyo aprovechamiento requiere autorización del Gobierno.
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