Por Boris Luis Cabrera (enviado especial)
La ceremonia, prevista para este jueves en la Sala de Conferencias del Estadio Nacional Soberanía, llegará envuelta en un entusiasmo que recorre la capital como una marea azul y blanco, mientras la promesa del bronce de 2024 busca transformarse en una corona.
La tropa dirigida por Aníbal Vega, artífice de aquella histórica medalla de bronce en el Mundial de China, llega con la preparación afinada y con dos topes amistosos que funcionaron como ensayo general: una contundente victoria de 17-0 sobre Sudáfrica y un triunfo de 6-2 ante Corea del Sur.
El camino inicial no será un paseo entre volcanes: Nicaragua integra el Grupo A junto a Panamá, Puerto Rico, República Checa, China Taipéi y Australia, rival que esperará en el debut del viernes 6 de noviembre, a las 19:00, hora local, en el Estadio Nacional Soberanía.
“Esta vez, todos van a saber la diferencia de tener una Copa Mundial U-23”, declaró Nemesio Porras, presidente de la Federación Nicaragüense de Béisbol Asociado (FENIBA), al presentar un torneo que convierte al país en anfitrión de doce selecciones y de una fiesta continental.
El directivo añadió que organizar el torneo era “un sueño” de la federación y que habían trabajado durante mucho tiempo para traerlo a Nicaragua.
Porras ha subrayado que el país está listo para celebrar el certamen, con estadios renovados y una organización que busca que cada pelotazo, cada out y cada ovación deje huella en la memoria del béisbol nacional.
El timonel Vega, quien conoce el sabor amargo y dulce de una semifinal mundial, confía en que la mezcla de juventud, experiencia y apoyo de casa permita al equipo competir de tú a tú por los primeros puestos.
Mañana, además, Managua estará a la expectativa por la llegada de Dusty Baker, el legendario estratega estadounidense campeón de la Serie Mundial 2022 con los Astros de Houston, quien se integrará al cuerpo técnico para compartir con los jóvenes nicaragüenses su sabiduría en la Gran Carpa.
Baker, quien ya dirigió a Nicaragua en el Clásico Mundial de 2026, representa para el equipo una brújula de experiencia: su trabajo se centrará en la preparación mental, el manejo de situaciones de juego y el aprovechamiento de los turnos al bate.
Con la bandera en las manos, el bronce como memoria y el oro como destino, la selección nicaragüense Sub-23 comenzará mañana su cita con la historia, decidida a que el diamante de Managua vuelva a rugir con acento pinolero.
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