Nuñez, como mismo lo hizo el miércoles último antes de una huelga general, anunció que se pondrá un dispositivo “robusto”, aunque en esta ocasión aseguró que las 110 unidades de las fuerzas móviles participarán en esa operación.
El dispositivo incluye los 25 blindados Centaure de la Gendarmería, 15 vehículos lanzadores de agua, helicópteros y drones, además de efectivos territoriales de policía y gendarmería.
Para este sábado, se pone en práctica una estrategia de controles preventivos en carreteras, vías ferroviarias y estaciones, así como restricciones a las manifestaciones en los centros urbanos mediante órdenes prefecturales.
Nuñez también pidió mantener el mismo volumen de controles que en anteriores jornadas. El 31 de octubre se realizaron 40 mil controles, de acuerdo con el balance expuesto por el ministro.
Para mañana, están convocados varios sindicatos de la educación, del sector público en general, los estudiantes de liceos y universidades, los familiares de estos últimos, así como el movimiento Chalecos amarillos, entre otros.
Con estas movilizaciones se mantiene la presión de estudiantes y sindicatos al gobierno galo para que atienda sus demandas, incluido el aumento de salario mínimo, el fin de la caída del poder adquisitivo, la mejora de la educación o el freno a la reducción del gasto público.
El pasado jueves, un millón 600 mil manifestantes, de acuerdo con los sindicatos, y 750 mil, según la policía, rechazaron la carestía de la vida y exigieron al gobierno galo aplicar medidas concretas para resolver ese crucial problema.
Para el lunes próximo, el primer ministro Sébastien Lecornu convocó una reunión con los sindicatos, la patronal y ministros de su gabinete para abordar temas relacionados con la educación, luego de un mes y medio de protestas de los educandos de liceos.
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