Alphonse instó a los que protagonizan la violencia en Haití elegir el camino de la paz y el desarrollo económico.
Las declaraciones de Alphonse tienen como telón de fondo la muerte del oficial keniano Samuel Kaetuai, de 26 años de edad, quien pertenecía a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MMAS).
Kaetuai fue alcanzado por un proyectil durante un operativo en la localidad de Savien, ubicada en el departamento de Artibonite.
El efectivo africano murió mientras era trasladado en helicóptero a Aspen para recibir tratamiento médico.
La muerte de Kaetuai materializa la amenaza del líder pandillero Jimmy Chérizier, alias Barbecue, quien advirtió de un derramamiento de sangre a las tropas extranjeras desplegadas aquí.
Aseguró que las pandillas se están preparando para una larga lucha, y antes que los venza el cansancio y anuncien su retirada las fuerzas internacionales van a perder a muchos hombres.
Barbecue subrayó que su coalición libra una batalla para liberar a Haití de las garras de los políticos tradicionales y los oligarcas corruptos.
A la Misión Multinacional de Apoyo a la Policía Nacional de Haití, Barbecue le dijo: Nadie puede asustarnos, hacernos creer que nos van a echar de nuestro país. Somos los hijos de Dessalines.
“No estamos haciendo una revolución pacífica, estamos haciendo una revolución sangrienta”, sentenció el expolicía, quien responsabilizó a Estados Unidos, Canadá y Francia de un baño de sangre en Haití.
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