“¿Qué está en juego? Nada menos que el futuro de Texas”, expresó sobre la acusación interpuesta ante la Corte Suprema del sureño estado.
El texto añadió que “si una pequeña fracción de legisladores recalcitrantes decide agotar el tiempo hoy, pueden hacerlo en cualquier sesión regular o especial, lo que podría llevar al estado a la ruina en un intento por salirse con la suya”.
Los demócratas de la Cámara Baja de Texas se fueron del estado el domingo, la mayoría rumbo a Illinois, para negarle a los republicanos la posibilidad del quórum legislativo requerido en una votación que busca redibujar los mapas electorales en ese estado.
Para votar tendrían que estar presentes dos tercios de los 150 miembros de la legislatura estatal; sin embargo, 51 demócratas se fueron de Texas, despojando a los republicanos de la cantidad necesaria.
La demanda de Abbott argumenta que los demócratas que dejaron Texas «han abandonado sus deberes oficiales, exigidos por la Constitución”.
Abbott puede imitar al mandatario Donald Trump todo lo que quiera, pero su demanda infundada para destituir al líder demócrata Gene Wu, no solo es moralmente repugnante, sino que es un débil intento de intimidación a su estilo, advirtió el presidente del Comité Nacional Demócrata, Ken Martin.
La manipulación de los distritos en Texas darían una ventaja a los republicanos para consolidar su control -ahora ajustado- en la Cámara de Representantes de Estados Unidos en las elecciones intermedias de 2026.
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