“No solo es la institución que consultaste (la DEA), es toda aquella, entendiendo Brasil, Argentina, Paraguay, Perú y Chile que son países fronterizos, que quieran trabajar con nuestras instituciones para hacer de Bolivia un país más seguro y apoyar en la seguridad y la lucha contra lo ilícito, vamos a ser parte de ello”, afirmó.
Este punto de vista fue expresado la víspera por el mandatario en una conferencia de prensa conjunta con el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, quien asistió a su toma de posesión.
Desde la expulsión de la DEA en 2008 acusada de conspiración contra el gobierno constitucional del expresidente Evo Morales, el país andino amazónico y Washington no cuentan con embajadores, pues el 12 de septiembre de ese año las autoridades de La Paz declararon persona no grata a Philip Goldberg por injerencia en asuntos internos.
Goldberg sostuvo reuniones con políticos opositores en un contexto de protestas de activistas cívicos y prefectos de Santa Cruz, Pando, Beni y Tarija, territorios que se autodenominaron entonces como la “media luna”.
Tras un impasse bilateral y en el ánimo de crear confianza mutua, ambos gobiernos impulsaron un convenio marco de relaciones bilaterales, firmado en 2011, en Washington, pero hasta esta fecha no fueron repuestos los embajadores y los vínculos diplomáticos se han mantenido a nivel de encargados de negocios.
Durante la conferencia de prensa, Paz y Landau dieron señales de concretar un pronto intercambio de embajadores.
Expresaron, además, interés en fortalecer la cooperación bilateral en distintas esferas.
En ese contexto, Landau sostuvo que “(…) después de 20 años de muy baja inversión extranjera en este país, creo que la economía puede arrancarse a la base de más inversiones extranjeras”.
Sobre el particular, Paz expresó que de los 115 mil millones de dólares de inversión extranjera que llegó a la región en 2024, Bolivia solo captó 240 millones de la moneda estadounidense.
Enfatizó en que “estamos abriendo a Bolivia el mundo, el mundo tiene que llegar a Bolivia”, en alusión a una apertura a las inversiones foráneas.
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