Significó que el Ejército Unido Libertador, una fuerza popular forjada por Simón Bolívar y dirigida magistralmente por el Gran Mariscal Antonio José de Sucre, “consumó la gran obra de emancipación y liberación de América del Sur, marcando para siempre el destino de todo el continente”.
Maduro manifestó que hoy vivimos con la misma intensidad las batallas que nuestros libertadores libraron hace dos siglos.
Subrayó que el destino de Ayacucho “nos marca para siempre: somos el pueblo de los vencedores de todos los siglos”.
El jefe de Estado indicó que, aunque los imperios nos subestimen y dispongan de más armas, “nuestra superioridad es moral y espiritual, pues su corazón no se compara con el nuestro”.
¡Juremos desde lo más profundo de nuestro corazón: ser como Sucre! Actuaremos como Ayacucho, y esta patria seguirá su rumbo como nación libre, independiente, soberana y unida, erigiendo su propia felicidad social, su modelo económico independiente y su inquebrantable identidad cultural, expresó.
“¡Qué gloria, qué grandeza, qué hermosura! ¡Que viva la victoria de Ayacucho!”, resaltó.
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