World Boxing impone test de sexo a hombres

Lausana, Suiza, 1 ene (Prensa Latina) Desde hoy, World Boxing activa para los púgiles masculinos una verificación obligatoria de sexo, un giro reglamentario que busca blindar la seguridad y la equidad en los torneos bajo su amparo.

   La medida, aprobada meses atrás, deja de ser recomendación y se convierte en requisito ineludible para competir en certámenes avalados por la entidad reconocida por el Comité Olímpico Internacional (COI). Con ello, la federación intenta despejar dudas de elegibilidad y reforzar la integridad deportiva en un escenario global cada vez más vigilado.

   El protocolo exige que los boxeadores mayores de 18 años acrediten su sexo mediante una prueba PCR —o un examen equivalente— capaz de identificar material genético específico.

   Sin resultados certificados, el acceso al ring queda vedado. La norma no distingue jerarquías ni banderas: alcanza a todos los eventos bajo el sello de World Boxing.

   Para las mujeres, la verificación rige desde el 20 de agosto pasado, cuando se aceleró su implementación de cara a los Campeonatos Mundiales celebrados en Liverpool.

   En el caso masculino, la organización optó entonces por un período de transición, alentando a las federaciones nacionales a iniciar los análisis antes de hacerlos obligatorios a partir de hoy.

   World Boxing ha defendido la política como una muralla preventiva. Sostiene que el objetivo es proteger a los atletas y ofrecer igualdad de condiciones competitivas, un argumento que se inscribe en el discurso del COI sobre seguridad y juego limpio en el deporte de alto rendimiento.

   La federación, fundada en abril de 2023, recibió en febrero pasado el aval provisional del COI para organizar el boxeo olímpico, tras la inhabilitación de la Asociación Internacional de Boxeo (IBA) por irregularidades financieras, administrativas y en el arbitraje. Desde entonces, ha acelerado reformas para ganar credibilidad y estabilidad.

   Este debate, sin embargo, no ha estado exento de controversia. La aplicación de los test de género a las boxeadoras fue impugnada ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo por la argelina Imane Khelif, campeona olímpica en los 66 kilogramos en París, en medio de cuestionamientos por sus niveles de testosterona.

   El COI avaló aquel resultado al no hallar evidencias de transición de género ni de alteraciones del sexo biológico. Hoy, con la extensión de la verificación al boxeo masculino, World Boxing vuelve a colocar el tema en el centro del cuadrilátero regulatorio, convencida de que las reglas, como los golpes, deben ser claras y medibles.

ro/blc

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