Casi un año después de comenzar su primer mandato, esos compromisos clave de campaña siguen sin cumplirse. Trump dijo que terminaría esa guerra -próxima al cuarto año- apenas 24 horas después de asumir el cargo y a poco menos de 12 meses de iniciado su segundo periodo en la mansión ejecutiva, el belicismo continúa. Al respecto admitió en junio ante las preguntas de un periodista que «es más difícil de lo que la gente imagina».
El presidente propuso un plan de paz de 28 puntos (se redujo a 20) que incluía que Ucrania cediera territorio y renunciara a unirse a la OTAN, y en ese objetivo se reunió el 28 de diciembre con su homólogo ucraniano Vladimir Zelenski en su complejo turístico de Mar-a-Lago.
Al final pocos avances hubo, la paz continúa esquiva pese a que Trump anunció: «Creo que nos estamos acercando mucho, quizás muchísimo».
Otras de las promesas de Trump durante su campaña electoral de 2024 fue poner fin a la instrumentalización del Departamento de Justicia (DOJ). «Nunca más se instrumentalizará el inmenso poder del Estado para perseguir a los opositores políticos, algo de lo que yo sé bastante», dijo Trump en enero durante su discurso inaugural.
Fue enfático cuando planteó que «no permitiremos que eso suceda»; sin embargo, su administración ha hecho precisamente eso, porque el DOJ de Trump ha intentado procesar a críticos de alto perfil y oponentes políticos del mandatario republicano.
Baste recordar lo que se llevó el 2025: el intento por llevar ante el banquillo al exdirector del FBI James Comey, la fiscal general de Nueva York, Letitia James, y su exasesor de Seguridad Nacional John Bolton.
De hecho, la actual jefa de Gabinete de Trump, Susie Wiles, confesó en una explosiva entrevista concedida a Vanity Fair que todo ello «podría ser una represalia».
Además, Trump concedió una serie de polémicos indultos generales a más de mil personas que asaltaron el Capitolio el 6 de enero de 2021, incluidas algunas que agredieron violentamente a agentes de policía mientras trataban de impedir la certificación del triunfo electoral del entonces ganador de las elecciones de 2020: Joe Biden.
También prometió generar riqueza para los estadounidenses promedio a través de aranceles. “En lugar de gravar a nuestros ciudadanos para enriquecer a otros países, impondremos aranceles e impuestos a los países extranjeros para enriquecer a nuestros ciudadanos”, señaló en su discurso de investidura.
No obstante, desde que Trump anunció aranceles generalizados en abril, la realidad ha sido más compleja, indicó un análisis de MS Now.
Si bien la administración Trump ha estimado que los nuevos aranceles han generado 200 mil millones de dólares adicionales en ingresos este año, en última instancia, son pagados por los importadores y consumidores estadounidenses, advirtió.
Un estudio del Laboratorio de Presupuesto de Yale estimó que los aranceles costarán al hogar estadounidense promedio alrededor de mil 700 dólares al año.
Esas tarifas han contribuido igualmente a que persista alta la tasa de inflación, que subió con el anuncio de los gravámenes.
En estos momentos la popularidad de Trump está en picada. La confianza del consumidor ha disminuido durante cinco meses consecutivos, y los aranceles se citan como una de las principales razones de ese pesimismo.
El estadounidense promedio, el que votó en noviembre de 2024 con la promesa de los precios bajarían y que todo se tornaría color de rosa en una augurada Edad de Oro para el país, llegaron al fin del 2025 con bolsillos más ajustados.
En cuanto a las políticas migratorias, durante la campaña electoral del año pasado, Trump prometió “iniciar la mayor operación de deportación” en la historia de Estados Unidos en su primer día en el cargo, y especificó que se centraría su administración en expulsar a “lo peor de lo peor”.
Hasta ahora, el Gobierno de Trump cumplió la primera parte de esa promesa. En un comunicado de prensa de diciembre, el Departamento de Seguridad Nacional informó que se llevaron a cabo más de 622 mil deportaciones y que cerca de 1,9 millones de personas optaron por irse voluntariamente. Las cifras son superiores a las deportaciones realizadas por los presidentes Barack Obama y Joe Biden en sus primeros años de mandato, recordó MS Now.
Pero hay una cuestión, la red de deportaciones de la administración Trump no se ha limitado a sacar del país a lo más malo, contrario a lo que había afirmado el presidente.
Datos mencionados en la prensa mostraron que la mayoría de las personas detenidas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas no tenían antecedentes penales.
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