«Las informaciones sobre un supuesto ataque de las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia contra la ciudad de Járkov el 2 de enero del año en curso no se corresponden con la realidad», señala el comunicado del ente castrense entregada este viernes a la prensa.
La nota agrega que el Ejército ruso no planeó ni ejecutó ataques con misiles u otras aeronaves en los alrededores de Járkov.
Partiendo de los materiales de vídeo de testigos, difundidos por los medios ucranianos, el epicentro de la explosión se localizó en el centro comercial Persona, detalla.
Según el Ministerio ruso, las grabaciones visuales indican que la causa de la explosión más plausible es una detonación de municiones ucranianas.
«En las imágenes de vídeo publicadas, varios segundos antes de la explosión, se registró un intenso humo de origen desconocido dentro del edificio, lo que evidencia que, con alta probabilidad, se produjo una detonación de municiones de las Fuerzas Armadas de Ucrania almacenadas en el centro comercial Persona», señala la nota.
En este contexto, la Defensa rusa afirma que las declaraciones de Kiev sobre un supuesto «ataque ruso contra Járkov» tienen el objetivo de «desviar la atención de la comunidad internacional del brutal atentado terrorista cometido por el Ejército ucraniano contra la población civil en la localidad de Jorlí, en la región de Jersón, durante la noche del 1 de enero».
El jueves, las tropas ucranianas atacaron con drones un hotel y un café en la localidad de Jorlí donde familias enteras con niños celebraban el Año Nuevo. El atroz ataque contra las instalaciones civiles situadas a orillas del mar Negro dejó 28 muertos, incluidos dos menores, y más de 50 heridos.
Dicho bombardeo ucraniano contra los civiles se produjo en plenas conversaciones de paz impulsadas por el presidente estadounidense, Donald Trump.
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