La continua expulsión de lava desde la víspera obligó a las autoridades a adoptar medidas de protección con miles de residentes, a fin de alejarlos del peligro.
Según la Oficina Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres, más de tres mil 500 personas fueron trasladadas a centros de evacuación en toda la provincia.
El Mayon, célebre por su forma cónica casi perfecta, es uno de los volcanes más activos de Filipinas y cuenta con un historial de erupciones explosivas que han obligado a evacuaciones masivas.
Una mezcla de gases volcánicos calientes genera preocupación entre los residentes, pues perjudica desde la visión hasta las vías respiratorias, además de ocasionar daños en el sector agrícola.
La propagación de gases tóxicos y escombros, a temperaturas extremadamente elevadas, suele dañar el entorno de la estructura geológica, con consecuencias para las comunidades próximas a las laderas.
El Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología advirtió que podrían producirse explosiones en los próximos días o semanas y elevó la alerta del volcán Mayon al nivel 3, acorde a su actividad actual de erupción magmática activa, con salida de lava y riesgo elevado de flujos piroclásticos y estallidos.
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