El mandatario anunció la víspera que la pobreza en el país cayó a 21,4 por ciento, el nivel más bajo en los últimos 18 años.
Si bien los datos divulgados por Noboa coinciden con los del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la percepción ciudadana es diferente.
¿Cómo es posible que haya menos pobreza si no hay trabajo, los jóvenes no encuentran empleo y nosotros casi no vendemos?, dijo a Prensa Latina un comerciante ambulante en el Centro Histórico de Quito.
El Observatorio de la Dolarización advirtió que el presidente se refirió únicamente a la pobreza por ingresos, una medición limitada que no refleja las múltiples carencias que enfrenta una parte significativa de la población ecuatoriana.
Según este enfoque, una familia puede no ser considerada pobre porque su ingreso supera la línea de pobreza, fijada en 92,40 dólares de ingreso familiar per cápita, pero sigue siendo pobre desde una perspectiva multidimensional.
Es decir, influyen otros aspectos, como por ejemplo, si los niños no asisten a la escuela, viven en hacinamiento o no tienen acceso adecuado a agua potable, salud y servicios básicos.
Datos del INEC muestran que, durante los dos primeros años de gobierno de Noboa, la pobreza multidimensional y la desigualdad se incrementaron, especialmente en las zonas urbanas.
La pobreza multidimensional urbana pasó de 23 por ciento en diciembre de 2023 a 29,9 por ciento en diciembre de 2025, lo que refleja un deterioro sostenido de las condiciones de vida en las ciudades.
En tanto, en el sector rural, la pobreza multidimensional subió de 67,9 por ciento en diciembre de 2023 a 71,25 en 2024, y luego descendió levemente a 66,9 en diciembre de 2025, un nivel prácticamente similar al registrado al inicio del actual gobierno.
A escala nacional, la pobreza multidimensional aumentó de 37,3 por ciento en diciembre de 2023 a 41,7 en diciembre de 2025, con una tendencia al alza.
La situación es aún más complicada en el caso de la pobreza extrema multidimensional, que pasó de 16,1 por ciento en diciembre de 2023 a 18,1 puntos porcentuales en 2025, con un crecimiento sostenido en las zonas urbanas, pese a una leve mejora en el ámbito rural el último año.
En el caso de la pobreza por ingresos, los analistas señalan que en su descenso puede haber influido la entrega de bonos temporales de ayuda económica, con lo cual familias que estarían en esa categoría no fueron incluidas a pesar de que quizás no consiguieron un empleo digno o estable.
Para el economista Juan Fernando Terán, el panorama económico será aún más complejo en 2026, especialmente para la clase media del país, “porque va a financiar el déficit fiscal brutal que se ha generado para pagar deuda externa en los últimos años”.
“Seguimos usando la narrativa neoliberal para hablar de economía, se viene hablando por años de cifras, datos, números, pero no se habla de lo que realmente le pasa a la ciudadanía”, aseguró Terán en entrevista con Radio Pichincha.
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