El Ministerio de Agricultura advirtió en un informe sobre el tema que la agresión de las fuerzas de seguridad y los colonos de ese país también dañaron las cadenas productivas, aumentaron los costos y las tasas de pobreza entre los campesinos y sus familias.
La cartera advirtió que la campaña representa una amenaza existencial para la agricultura palestina, un golpe directo a la seguridad alimentaria nacional y un ataque deliberado a los medios de vida de muchas personas.
Las agresiones ocurridas el pasado año no son incidentes aislados o daños colaterales, sino que representan una política sistemática dirigida a la tierra, el agua y los recursos naturales palestinos, subrayó.
Las violaciones, agregó, también incluyeron la expansión colonial judía a expensas de las tierras agrícolas.
El informe documentó ataques a fuentes de agua para uso agrícola, incluido la destrucción de pozos y estanques de recolección, el sabotaje de redes de riego, el control de manantiales y la obstrucción de labores de mantenimiento.
También se produjeron daños a infraestructura, como caminos agrícolas, invernaderos, maquinaria y equipo, detalló.
Según el texto, solo en 2025 las tropas y los colonos israelíes dañaron o arrancaron más de 91 mil olivos, muchos de ellos con más de un siglo de antigüedad.
Tales acciones constituyen un crimen organizado contra el sector agrícola y representan una violación del derecho internacional humanitario, en particular las Convenciones de Ginebra, que prohíben atacar los recursos civiles, los medios de vida y la infraestructura vital de la población bajo ocupación, subrayó.
Ante esa situación, el Ministerio llamó a la comunidad internacional, a Naciones Unidas y sus organismos especializados, a asumir sus responsabilidades jurídicas y morales y proteger a los agricultores palestinos.
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