El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia tachó de absurdas las acusaciones de Kiev, señalando el carácter «político e infundado» de la persecución y subrayando que la solicitud de Ucrania a la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) no prosperó y que el arqueólogo visitó varios países europeos sin problemas antes de su arresto en Polonia.
Rusia exigió la liberación inmediata de Butiaguin y se opuso a su extradición hacia lo que denominó la «maquinaria punitiva del régimen de Kiev», a la que acusó de no tener «nada que ver con la justicia».
Butiaguin, autor de numerosas publicaciones científicas, es secretario de la comisión arqueológica del Museo del Hermitage de San Petersburgo, y jefe del sector de Arqueología Antigua de la Región Septentrional del mar Negro.
El pasado 11 de diciembre trascendió que el investigador, buscado por la justicia ucraniana desde 2024 en relación con excavaciones arqueológicas en el territorio de Crimea, fue arrestado en Polonia.
La cadena de radio polaca RMF FM reportó que el científico había estado impartiendo una serie de conferencias en Europa, y fue detenido por agentes de la Agencia de Seguridad Interior (ABW) durante una escala en Varsovia en su camino desde Países Bajos a los Balcanes.
Ucrania, que se niega a reconocer la secesión de Crimea y su incorporación a Rusia en 2014, sostiene que Butiaguin y su equipo realizaron excavaciones no autorizadas en la antigua colonia griega de Mirmecio (Myrmekion), en el sureste de la península, y que estas actividades provocaron supuestamente la destrucción parcial del patrimonio cultural.
Según RMF FM, el científico ruso rehusó dar explicaciones durante un interrogatorio en la Fiscalía del Distrito de Varsovia. A petición del fiscal que alegó las cláusulas del acuerdo de asistencia jurídica polaco-ucraniano, el tribunal dictó contra él una orden de 40 días de prisión preventiva.
La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, tildó de absurdas las acusaciones contra Butiaguin.
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