Ahora un congresista republicano de Florida está haciendo la pala -popularmente hablando- al presentar este lunes un proyecto de ley para anexar ese territorio autónomo de Dinamarca y convertirlo en el Estado número 51 de la Unión Americana.
Trump dijo que tomará Groenlandia «de una forma u otra», ya sea mediante la compra o incluso la fuerza, pese a la fuerte oposición de Dinamarca, un aliado de la OTAN.
Así que el miembro de la Cámara de Representantes Randy Fine anticipó que su nueva legislación autorizaría a Trump a «tomar las medidas necesarias para anexar o adquirir Groenlandia» y solicitaría un informe al Congreso detallando los cambios necesarios a la ley federal para que la isla ártica deje de ser danesa y pase a “americana”.
«Groenlandia (su capital es Nuuk) no es un puesto remoto que podamos permitirnos ignorar; es un activo vital para la seguridad nacional», expresó Fine en un comunicado, que está en línea con la idea del presidente.
En diciembre Trump nombró al gobernador de Luisiana, Jeff Landry (republicano), como su enviado especial a Groenlandia.
Lo eligió para el cargo porque «entiende lo esencial» que es ese punto del planeta «para nuestra seguridad nacional y promoverá firmemente los intereses de nuestro país para la seguridad y la supervivencia de nuestros aliados y, de hecho, del mundo».
Pero las autoridades del vasto territorio groenlandés advirtieron que no aceptan “bajo ningún concepto” el deseo estadounidense de posesión e intensificará sus esfuerzos para garantizar defenderse en el marco de la alianza atlántica.
Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y el Reino Unido emitieron la semana pasada una declaración en la que apoyaron a Dinamarca y a Groenlandia ante estas amenazas de Trump.
El gobierno del primer ministro Jens-Frederik Nielsen dijo que la isla ártica pretende “permanecer siempre como parte de la alianza de defensa occidental”.
Trump planteó la posibilidad de adquirir Groenlandia durante su primer mandato y reforzó esta retórica durante su campaña electoral de 2024 y tras su regreso a la Casa Blanca.
Sin embargo, la postura de Nuuk respeto a los deseos de Trump sobre ese enclave rico en recursos minerales de tierras raras y petróleo, entre otras importantes reservas, sigue invariable, pésele a quien le pese, como indica el refrán.
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