Esto permitió transformar un país devastado por la guerra en la nación que es hoy, y devenir ejemplo de construcción de amistades internacionales, convertir antiguos enemigos en socios estratégicos integrales y demostrar el noble humanismo y la profunda compasión del pueblo vietnamita hacia la guerra y la superación de sus consecuencias, señaló.
El jefe de Gobierno vietnamita se pronunció al respecto al presidir este martes una conferencia sobre el Programa de Acción Nacional para la superación de las consecuencias de las municiones sin detonar (UXO, por sus siglas en inglés) en el período 2010-2025.
En estos tres lustros, dijo, se lograron resultados significativos, como la limpieza de unas 530 mil hectáreas, la eliminación de forma segura de cientos de toneladas de bombas, minas y municiones sin detonar, y el completamiento del Mapa Nacional de Presunta Contaminación por Bombas y Minas, publicado en marzo de 2018.
Además, la movilización de recursos para acometer esta humanitaria labor se diversificó, internacionalizó y socializó considerablemente, lo que permitió recibir aproximadamente 234 millones de dólares en ayuda no reembolsable, y se organizó con éxito la Conferencia sobre Recaudación de Fondos para el Desminado, en octubre último.
Minh Chinh recordó que Vietnam fue una de las naciones que más dolor y pérdidas sufrió debido a las consecuencias de la guerra, las bombas, las minas, las municiones sin detonar y las armas químicas.
La extensión de tierra contaminada con bombas y minas es vasta, las bombas y minas de la posguerra cobraron la vida de más de 40 mil personas inocentes, hirieron a más de 60 mil y sumieron a miles de familias en la miseria, devastaron el entorno vital y la naturaleza, y constituyeron un grave obstáculo para el desarrollo socioeconómico, dijo.
“Si bien la guerra terminó hace mucho tiempo, sus consecuencias siguen siendo muy graves, especialmente para las familias de los mártires, los que contribuyeron a la revolución, los soldados heridos y enfermos, y los afectados por las toxinas químicas y el Agente Naranja/dioxina”, recalcó.
El primer ministro vietnamita se refirió asimismo a las limitaciones que todavía enfrenta la labor de desminado y limpieza de terrenos al completarse solo un 40 por ciento de la meta prevista, que es de un millón 300 mil hectáreas.
Según señaló, esta tarea aún no está plenamente integrada en los planes de desarrollo socioeconómico de las localidades, muchos accidentes con minas terrestres siguen causando daños considerables y el apoyo a las víctimas de estos artefactos explosivos todavía no es verdaderamente integral.
Las razones, consideró Minh Chinh citado por el diario electrónico gubernamental, incluyen la vasta y compleja distribución de tierras contaminadas, el marco legal incompleto, la falta de preocupación genuina por parte de algunos comités y autoridades del Partido, y recursos limitados.
Al respecto, el titular del Ejecutivo solicitó acelerar el proceso para abordar las consecuencias de las municiones sin detonar para lograr el objetivo de limpiar todas las tierras hasta una profundidad de 0,5 metros para 2045, coincidiendo con el centenario de la fundación de la nación y cinco años antes del propósito inicial previsto.
rgh/mpm













