Informes indican que el Banco Mundial mejoró las perspectivas de crecimiento del país a un 3.5 por ciento en 2025 y a un tres en 2026, según su informe de Perspectivas Económicas Globales, y que se apartan del pronóstico de octubre que daban un crecimiento de un 2.6 por en 2025 y un 2.5 en 2026.
Otra multilateral, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó en principio un crecimiento del 2.5 por ciento en 2025 y 2026, pero en diciembre de 2025 ajustó la cifra, anticipando un crecimiento alrededor del cuatro por ciento para 2025, con perspectivas favorables para 2026 .
Los datos finales de la posible alza de la economía local se conocerán a finales de marzo, cuando el Banco Central de Reserva (BCR) publique la actualización del sistema de cuentas nacionales.
Hasta el momento, la entidad gubernamental previó que el producto interno bruto (PIB) creció 2.44 por ciento en el primer trimestre, para continuar en el segundo con un 4.12 y en el tercero en 5.1 por ciento, y el gobierno señala que el país pudiera estar por encima del 4.1 en 2025.
El BM estima que la economía global es cada vez más resistente a lograr crecimiento, algo de lo que no es ajeno El Salvador.
Precisó el informe que el crecimiento de 2025 fue apoyado por un aumento del comercio como contingencia de los empresarios ante los cambios de política y los rápidos reajustes de las cadenas de suministro globales.
Sin embargo para 2026, se espera que este dinamismo se desacelere y que la demanda interna se debilite.
En el caso salvadoreño las estadísticas indican que el sector de la construcción y el turismo apoyaron un avance de la economía, sin embargo, en el primer caso se espera una contracción que lastrará los planes de crecimiento.
Al respecto de la economía local y la existencia de un supuesto “boom” anunciado por fuentes gubernamentales, el economista Cesar Villalona, indicó que importantes indicadores económicos muestran lo contrario.
Precisa el experto que hay una caída de la actividad de servicios de salud y asistencia social (-3.3 por ciento), servicios de enseñanza (-0,7 por ciento), estancamiento de la producción agropecuaria (0.9) y la industrial (0,8), entre al menos 20 indicadores.
Al cuestionar el crecimiento económico y la salud de la economía, Villalona señaló el papel de las remesas que crecieron un 18 por ciento, casi mil 400 millones de dólares , sin esos aportes el país enfrentaría menos producción y más pobreza.
En general se mantienen las críticas y son más los que opinan que si hay crecimiento este va a los sectores más pudientes y no a los más necesitados.
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