Los mandatarios compartieron este miércoles un viaje turístico para admirar auténticos tesoros culturales que conectan la identidad y espiritualidad de sus países.
El estadista surcoreano aceptó la invitación de trasladarse a Nara, urbe natal de la primera ministra japonesa, con el propósito de dialogar con ella la víspera, pero la cita incluyó conversatorio, acuerdos, cena y hasta una sesión de batería en la que ellos mismos tocaron canciones de K-pop.
Según medios nipones de prensa, el templo Horyu-ji, en Nara, tiene la particularidad de albergar algunos de los edificios de madera más antiguos que se conservan en el mundo y fue el primer sitio de Japón en ser admitido en el listado del Patrimonio Mundial de la Unesco (1993).
Tras reunirse con residentes surcoreanos en la región japonesa de Kansai, Lee concluirá su visita para retornar en la noche a Seúl.
Los dignatarios coincidieron en que sus relaciones ahora son más importante que nunca en un escenario internacional marcado por tensiones crecientes.
También, concordaron en la necesidad de proyectar las relaciones bilaterales hacia el futuro y respaldar la cooperación bilateral en los más diversos ámbitos.
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