El pasado año se reportaron unos cuatro mil nacimientos prematuros, cuatro mil 900 con bajo peso y 315 con defectos congénitos, entre mutaciones y malformaciones de la vejiga, el corazón y otros órganos, reveló Zaher Al-Wahidi, director del Departamento de Información de esa cartera.
En declaraciones a la agencia de noticias Safa, el funcionario detalló que durante ese lapso se registraron 616 muertes dentro del útero, además de cinco mil abortos.
Al-Wahidi alertó que otros 450 bebé fallecieron durante la semana siguiente a su nacimiento como resultado de contraer diversas enfermedades.
Consideró que la principal causa de estos problemas es el conflicto, que devastó el enclave costero, donde viven más de dos millones de palestinos.
Al respecto, destacó los efectos de la inhalación de los residuos de los explosivos, la desnutrición y hambruna, la propagación de aguas residuales, la falta de higiene y las difíciles condiciones vida en las tiendas de campaña.
“Todos estos factores combinados causaron este número de nacimientos deformes y de víctimas de muerte durante y después del parto”, recalcó.
El doctor Ahmed Al-Farra, jefe del departamento de pediatría y obstetricia del Complejo Médico Nasser, en la ciudad de Khan Yunis, advirtió esta semana sobre las consecuencias de la guerra y sus repercusiones en la salud de las madres y los niños.
En declaraciones a la prensa, destacó que el hospital registró un aumento mensual significativo en casos de malformaciones congénitas y nacimientos prematuros, especialmente entre las semanas 30 y 36 del embarazo.
La mayoría de los bebés nacen con bajo peso como resultado de la desnutrición de las madres, subrayó.
Explicó que la falta de alimentos saludables y suplementos esenciales, especialmente hierro, dificulta el crecimiento normal del feto y afecta directamente el desarrollo del sistema nervioso, lo que aumenta la probabilidad de deformidades y complicaciones graves de salud después del nacimiento.
Al-Farra señaló que el agua contaminada y el humo resultante de la quema de leña, en ausencia de otras fuentes de energía, también provocan deformaciones.
En ese sentido, detalló que se registraron casos raros e inusuales de deformidades, incluidos tumores congénitos, defectos del corazón y del sistema digestivo, desarrollo cerebral incompleto, además del nacimiento de niños sin ano o con intestinos desconectados.
Algunos bebés mueren a los pocos días de nacer, mientras que otros necesitan intervenciones quirúrgicas urgentes o alimentación intravenosa continua para sobrevivir, lamentó.
Al-Farra reveló un aumento alarmante en las muertes neonatales, con una tasa que pasó de nueve decesos por cada mil nacimientos antes de la guerra a 35 durante los dos años de agresión.
oda/rob





