El ministerio calificó el acto como una flagrante violación del statu quo legal e histórico en el lugar sagrado, una profanación de su santidad, una escalada repudiada y una provocación inaceptable.
Subrayó que Israel no tiene soberanía sobre Jerusalén ni sobre sus lugares sagrados islámicos y cristianos.
El portavoz del Ministerio, Fuad Majali, reiteró el rechazo absoluto y la condena enérgica de Jordania a las continuas incursiones del ministro extremista y a la facilitación de estas acciones por parte de la policía de ocupación israelí.
Majali describió los asaltos como actos provocadores e instigadores destinados a imponer nuevas realidades sobre el lugar sagrado mediante intentos de dividirlo temporal y espacialmente.
El vocero instó a Israel, como potencia ocupante, a detener las prácticas provocadoras del ministro, que forman parte de políticas del gobierno extremista israelí dirigidas a generar escaladas peligrosas y tomar medidas unilaterales en Cisjordania ocupada.
Majali recordó que la Mezquita de Al-Aqsa, con una superficie total de 14 hectáreas, es un lugar de culto exclusivo para musulmanes, y que el Departamento de Asuntos de la Mezquita de Al-Aqsa y el Awqaf de Jerusalén, dependiente del Ministerio de Awqaf, Asuntos Islámicos y Lugares Santos de Jordania, es la única autoridad legal con jurisdicción para administrar y regular el acceso al lugar sagrado.
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