Tras escuchar las notas del himno nacional y guardar un minuto de silencio, la Agregada Militar de la misión diplomática, Primer Coronel Mónica Milián, refirió que una vez más la sangre de la patria es derramada, y una vez más el pueblo cubano llora a sus hijos vilmente asesinados, cuando cumplían un deber solidario e internacionalista.

Igualmente recordó que, “Cuba lleva a muchos lugares del mundo, la salud, la educación, la felicidad, a costa del sacrificio de los colaboradores internacionalistas, y solo nos llevamos a la patria la satisfacción del deber cumplido”.
Por su parte el Ministro consejero, Ahmed García, mencionó la indignación y el sentido dolor que se sintieron cuando se conoció la noticia del inadmisible y cobarde ataque a la hermana Venezuela, así como el secuestro del presidente, Nicolás Maduro, y de su compañera, Cilia Flores.

“Al instante apareció en todos la preocupación ante el peligro que corrían nuestros hermanos de lucha, nuestros médicos, nuestro cubanos y el pueblo de Chávez. Aprendimos muy bien de José Martí cuales son las entrañas del monstruo y hasta donde el imperialismo es capaz de llegar”, significó García.
Y añadió, que “prevaleció por sobre todos nuestros pensamientos, la confianza plena en la actuación digna y firme de cada uno de ellos frente a la agresión. No hubo duda ni la habrá jamás, nuestros hermanos demostraron el coraje y fidelidad y la entrega al cumplimiento del deber”.
El legado del coraje y la firmeza de los héroes estuvieron presentes en cada uno de los 32 compañeros caídos. Ese es también nuestro firme compromiso con la historia, con la Revolución, con la Patria Grande y el mundo. Ellos, lo cumplieron y nosotros también los cumpliremos, significó el diplomático.

En las palabras finales del sentido homenaje, el embajador, Enrique Orta refirió que, “nuestra principal denuncia hoy y siempre, cual legado histórico desde las luchas de los mambises debe ser la denuncia del imperialismo”.
Y recordó al más universal de los cubanos, José Martí, cuando expresó con contundencia que la lucha antiimperialista es condición necesaria de cualquier proyecto emancipador de nuestra América.
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