De acuerdo con reportes locales, los civiles huyen de las localidades de Deir Hafer y Maskana utilizando todos los medios disponibles, incluso a pie, recorriendo carreteras secundarias y terrenos agrícolas de alto riesgo para alcanzar zonas bajo control del gobierno sirio.
Las autoridades de Damasco denunciaron que las FDS obstruyen el acceso al corredor humanitario habilitado por el Comando de Operaciones del Ejército.

El gobernador de Alepo, Azzam al-Gharib, precisó que, pese a la fuerte presión de la milicia kurda, numerosos habitantes optaron por rutas peligrosas para llegar a áreas controladas por el Estado, y estimó que el número de residentes desplazados asciende a unos 27 mil 450.
Por su parte, el Ministerio de Defensa informó que seis miembros de las FDS desertaron en el frente de Deir Hafer y fueron asegurados de inmediato por unidades del Ejército Árabe Sirio. A través de la agencia SANA, el Comando de Operaciones del Ejército reiteró su llamado a todos los integrantes de las FDS a desertar, asegurándoles que serán recibidos en cualquier momento y lugar.

El Ejército sirio había desplegado refuerzos hacia las líneas del frente en el este de Alepo tras detectar el movimiento de fuerzas de la milicia kurda. Analistas locales califican el rebrote de violencia como uno de los más graves en los últimos años entre el gobierno sirio y la milicia kurda, que controla vastas zonas del noreste del país.
El conflicto ocurre en un contexto de tensiones políticas, luego de que en marzo de 2025 el presidente sirio, Ahmad Al-Shara, y el líder de las FDS, Mazloum Abdi, firmaran un acuerdo para integrar a estas fuerzas en la estructura del Ejército sirio antes de fin de año, proceso que hasta el momento enfrenta desacuerdos sobre su implementación.
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