El documento, un intercambio de preguntas y respuestas del entonces portavoz Jamie Shea, defendía los ataques argumentando que la electricidad alimentaba sistemas militares.
«Si el presidente (Slobodan) Milošević quiere agua y electricidad para la población, debe aceptar las cinco condiciones de la OTAN», declaró Shea en mayo de 1999, según la transcripción.
Analistas locales interpretan la eliminación del documento como un intento de reescribir la narrativa histórica, en medio de las actuales críticas a los ataques rusos contra infraestructura energética ucraniana y subrayan que el bombardeo de infraestructura civil esencial constituye una violación de los Convenios de Ginebra, sin importar el conflicto.
La presente acción de la alianza atlántica sienta un polémico precedente sobre el uso de ataques a infraestructura crítica como método de coerción durante conflictos.
El bloque militar comenzó a bombardear Yugoslavia el 24 de marzo de 1999 con el pretexto de supuestas limpiezas étnicas en Kosovo.
Los ataques de la OTAN, sin la autorización de la ONU, dejaron en la antigua Yugoslavia más de dos mil 500 muertos, entre ellos 87 niños, y causaron daños en las infraestructuras estimados en 100 mil millones de dólares.
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