Para el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula Da Silva, su principal impulsor durante el último año en que su país presidió el bloque sudamericano, “es la respuesta del multilateralismo al aislamiento”, enfatiza en un artículo publicado en varios idiomas y países.
“En una época en la que el unilateralismo aísla los mercados y el proteccionismo inhibe el crecimiento global, dos regiones que comparten valores democráticos y defienden el multilateralismo eligen un camino diferente”, Lula aseveró en su análisis.
El pacto busca crear una ruta de libre comercio, luego de un año en el que las medidas proteccionistas se profundizaron en el mundo.
En ese marco, especialistas en la materia identifican oportunidades interesantes para sectores de la economía de Argentina, al ser su intercambio con la zona europea complementario.
No obstante, otros encararán retos como renglones de la industria que podrían verse afectados por el flujo de las importaciones, advierte el comentarista Santiago Reina del diario Ámbito Financiero.
Con el abarcador convenio las partes pretenden eliminar cerca del 90 por ciento de los aranceles vigentes. Sin embargo, al interior de los bloques la aceptación no es unánime ya que hay varios sectores productivos que pueden verse perjudicados por la entrada de artículos extranjeros a costo cero.
Paraguay, por ejemplo, no está del todo convencido de los beneficios que puede recibir, según admitió su canciller Rubén Ramírez Lezcano, para quien el documento tiene limitaciones y condicionantes.
“No estamos satisfechos con este acuerdo. Debería tener la ambición de un acceso más amplio al mercado, de un acceso a un mercado menos regulado”, dijo el jefe de la diplomacia el viernes, según cita este sábado el diario paraguayo Ultima Hora. No obstante, Asunción lo rubricará.
En Argentina, el Consejo Agroindustrial aplaudió la decisión: “Creemos que el mejor camino es firmar prontamente este acuerdo y esperamos que el Parlamento Europeo lo ratifique a la brevedad”, expresó a través de X.
El Instituto Para Las Negociaciones Agrícolas Internacionales, adjunto a la Bolsa de Cereales de Argentina, lo calificó de estratégico y comentó en un comunicado que en una época signada por tensiones geopolíticas y conflictos comerciales este acuerdo “abre grandes oportunidades para la inserción externa del Mercosur en general y para nuestra cadena agroindustrial en particular”.
De acuerdo con datos del estatal Instituto Nacional de Estadísticas y Censo, el 12 por ciento del comercio exterior de Argentina lo realiza con la UE.
En ese cuadro comparativo, con Brasil asciende al 38 por ciento y con China al 22 por ciento. Ya con Estados Unidos baja al 10 por ciento y con África, a 4,0.
En específico con la zona europea los principales intercambios, según el Indec, son con Alemania, Francia, Italia, España y Países Bajos. Con los primeros tres el saldo de 2025 fue negativo, mientras que con los otros dos se verificó un ligero superávit.
Las principales importaciones europeas que llegan al mercado argentino son medicamentos, vehículos y autopartes, gasolinas, fertilizantes, y diferentes máquinas, como turbinas de gas. Empero, la canasta de compras muestra una diversidad importante. Entre las exportaciones hacia la UE resaltan el aceite de soja, acaparando el 26 por ciento; después se envían artículos diversos, aunque con predominio de productos primarios y alimentos, entre estos carne, maní, biodiésel y petróleo, pescados y langostinos.
Para Argentina, las mejores oportunidades derivadas del acuerdo –según la consultora Empiria-, están en los segmentos de Combustibles y aceites (9,0 por ciento de las exportaciones argentinas y 5,0 de las importaciones europeas), Oro y plata (3,0 y 2,0, respectivamente) y Carnes (4,0 y 1,0).
En cambio, los sectores que afrontarán un mayor desafío competitivo serán el de maquinarias y aparatos mecánicos, equipos eléctricos y vehículos.
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