El silencio del día de descanso no logra apagar el rugido que recorre la isla. La tropa dirigida por Alex Cintrón, que no levanta el trofeo desde 2020, ha impuesto su ley sobre los Leones de Ponce en esta final al mejor de nueve juegos al vencer en cuatro ocasiones y colocarse a solo un triunfo del banderín.
La víspera, en el Estadio Francisco Paquito Montaner, Santurce volvió a golpear con autoridad al imponerse 8-4 como visitante y arrinconar a sus rivales, obligados ahora a una hazaña casi imposible: ganar cinco partidos consecutivos para arrebatar el campeonato.
El duelo se quebró en el séptimo episodio, cuando los Cangrejeros desataron una tormenta ofensiva de seis carreras que silenció las gradas y dejó el choque sentenciado. Fue el golpe definitivo de una novena que huele sangre y título.
Juan Centeno, emergente de lujo, disparó un doble remolcador, mientras Brian Navarreto añadió otro batazo de dos esquinas para empujar a dos compañeros y completar una noche de tres impulsadas decisivas.
Desde el montículo, Daryl Thompson caminó cinco entradas sólidas, con cuatro ponches y una sola carrera permitida para apuntarse la victoria.
El revés recayó en Brady Teresco, quien lanzó cinco capítulos y un tercio, permitió dos anotaciones —una sucia— y no pudo contener el empuje rival.
La serie continuará mañana domingo en el Estadio Hiram Bithorn, escenario donde los Cangrejeros buscarán escribir el capítulo final y añadir una nueva joya a su historia, mientras los Leones de Ponce, dueños de 11 coronas ligueras, se aferran al orgullo para seguir con vida.
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