Sobre la mesa catarí, Calderano jugó como quien conoce el destino y no duda: ritmo alto, mano precisa y una convicción que fue asfixiando a Pucar punto tras punto. Los parciales de 11-5, 11-8 y 11-3 dibujaron una victoria sin fisuras, breve y contundente, como un relámpago controlado.
A diferencia de su estreno, el brasileño salió encendido desde el primer servicio, ajustó rápido los engranajes y convirtió cada intercambio en un mensaje de supremacía técnica. El segundo set ofreció resistencia, pero también reveló el temple de Calderano, letal cuando el margen se estrecha.
Con el pase asegurado, Hugo Calderano volverá a la mesa este mismo sábado para disputar los cuartos de final, donde buscará seguir escribiendo, golpe a golpe, su camino de ambición y jerarquía en Doha.
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