Estudios de la entidad financiera apuntan que el país istmeño cerró 2025 con un crecimiento de 3.9 por ciento y alcanzará una expansión de 4.1 por ciento tanto en 2026 como en 2027, ubicándose muy por encima del promedio regional.
El organismo multilateral precisa que la región crecerá en promedio 2.3 por ciento este año y 2.6 por ciento en 2027, lo que refuerza la posición de Panamá como una de las economías más dinámicas del hemisferio occidental, superando a países como Brasil, México, Chile y Colombia en el mediano plazo.
Al respecto, el ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, destacó que estas proyecciones reflejan el consenso de organismos internacionales, calificadoras de riesgo y entidades multilaterales sobre la fortaleza macroeconómica del país. Chapman señaló que este desempeño comienza a traducirse en una mayor generación de empleo, particularmente en el sector privado, que concentra la mayor parte de la actividad económica nacional.
En ese sentido, afirmó que la estrategia del Gobierno apunta a crear condiciones sostenibles que promuevan empleo formal, ingresos estables y una mejora progresiva en la calidad de vida de la población.
El funcionario resaltó que uno de los factores clave de esta resiliencia es la diversificación de la economía, con sectores como logística, servicios vinculados al Canal de Panamá, telecomunicaciones y comercio como pilares del crecimiento.
A estos se suman el turismo, con una estrategia enfocada en nichos de mayor valor agregado, y el sector agropecuario, cuyo reto principal es elevar la productividad y aprovechar la plataforma logística del país.
Sin embargo, economistas como Víctor Cruz, citados por el diario La Estrella de Panamá, alertan sobre los límites del crecimiento y señalan que no garantiza mejoras reales en la calidad de vida de la población.
Cruz subraya que el Producto Interno Bruto, por sí solo, no refleja si los beneficios del crecimiento económico llegan de manera equitativa a la ciudadanía.
También alerta que, sin políticas públicas focalizadas que reduzcan la desigualdad, fortalezcan el mercado laboral y mejoren la cohesión social, Panamá podría repetir en 2026 y 2027 un patrón histórico de expansión económica con altos niveles de concentración del ingreso.
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