La mencionada entidad, que hasta finales del año pasado no mostraba relevancia en el entramado bancario del gigante sudamericano, presenta ahora un protagonismo alarmante en el debato público a pocos meses de las elecciones presidenciales de octubre próximo.
El caso involucra sospechas de fraude multimillonario, uso de fondos de inversión para ocultar pérdidas, intentos de rescate a través de un banco público y tensiones entre el Supremo Tribunal Federal (STF) y el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) con el Banco Central de Brasil (BCB) y la Policía Federal (PF). Las noticias en torno al tema comenzaron a salir a la luz pública en noviembre de 2025, cuando el BCB ordenó la liquidación extrajudicial del Banco Master luego de identificar una grave crisis de liquidez y fallas en la gestión que pusieron en riesgo los recursos de clientes e inversores.
En ese momento, la institución también anunció que investigaba violaciones a normas bancarias fundamentales y, posteriormente, la PF ejecutó mandatos de búsqueda y aprehensión contra el principal accionista, Daniel Vorcaro, y su cuñado Fabiano Zettel.
Todo ello ocurrió en el contexto de una operación para analizar posibles delitos como organización criminal, gestión fraudulenta, manipulación de mercado y blanqueo de dinero.
El Master, con décadas de existencia y controlado por el banquero Vorcaro, creció rápidamente en los últimos años ofreciendo Certificados de Depósito con rendimientos muy superiores a la media del mercado.
Para sostener este modelo, según los investigadores citados por la Agencia Brasil, la entidad comenzó a asumir riesgos excesivos y a estructurar operaciones que inflaron artificialmente su balance, mientras que la liquidez real (dinero inmediatamente disponible para reembolsar a los inversores) se deterioraba.
Investigaciones iniciales apuntan que el banco habría estructurado títulos ficticios y operaciones irregulares con otros actores financieros, como el intento de transferencia de carteras de crédito a un banco estatal, el BRB, en documentos cuestionados por las autoridades.
Durante 2023 y 2024, Master presuntamente malversó unos 11 mil 500 millones de reales (2,1 mil millones de dólares) mediante triangulaciones, en las que prestó recursos a supuestas compañías fantasmas que invirtieron el dinero en fondos administrados por Reag Investimentos, una empresa de distribución de valores y divisas liquidada el pasado 15 de enero como parte del caso.
Si bien acumula solo el 0,5 por ciento de los activos del sistema financiero, la liquidación de Master desató tensiones entre organismos públicos y generó cuestionamientos simultáneos en el STF, el TCU y el Congreso sobre las decisiones técnicas del Banco Central.
Medios locales de prensa advierten que el caso no es un simple colapso financiero, pues ha cobrado un papel central en la narrativa pública y política brasileña a medida que se acercan los venideros comicios.
Analistas y actores políticos señalan que este escándalo podría influir en el debate sobre la regulación y la credibilidad del sistema bancario.
El ministro de Economía del país, Fernando Haddad, afirmó que la investigación podría revelar uno de los mayores fraudes bancarios de la historia de Brasil y respaldó la actuación del Banco Central en la liquidación, al subrayar la necesidad de proteger el interés público y la transparencia.
Asimismo, en el Senado, la Comisión de Asuntos Económicos creó un grupo de trabajo para supervisar las pesquisas y garantizar rendición de cuentas.
De acuerdo con Agencia Brasil, este episodio expuso fallas de supervisión, malversación de fondos y presión sobre las instituciones, y plantea interrogantes sobre las auditorías, las agencias de calificación que avalaron la solvencia financiera de Master y los límites de la supervisión financiera.
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