Si bien la ENDC participó en los programas y aportaciones públicas de otras partes interesadas federales y regionales, incluida la diáspora etíope, ese estado regional hasta el momento era el único que no se integraba en la fase consultiva oficial.
Precisó un comunicado que las iniciativas recientes despejaron el camino para que el territorio tigrayano inicie su propia serie de consultas. Dada la historia reciente de conflicto armado de la región, la Comisión espera que el diálogo sirva como un mecanismo crítico para abordar las quejas y aspiraciones únicas de sus residentes.
Entre los objetivos principales del proceso expandido está proporcionar una plataforma donde diversas voces políticas, sociales y económicas locales puedan articular preocupaciones con respecto a la gobernanza y la cohesión social.
Asimismo, ayudar al resto de Etiopía a obtener una comprensión más profunda de las realidades básicas en Tigray, fomentando un enfoque colaborativo de soluciones sostenibles. Subrayó la ENDC que un pilar clave de las próximas consultas consiste en la elaboración de marcos para la rendición de cuentas en relación con las violaciones cometidas en el pasado.
Enfatizó que la participación de las partes interesadas de Tigray es vital para crear un sistema de justicia centrado en las víctimas y establecer mecanismos que impidan la repetición de conflictos.
La Comisión reiteró que el éxito del diálogo nacional depende de su capacidad de ser verdaderamente «nacional», lo que demanda de la participación de cada región para garantizar que el consenso final refleje la voluntad de todos los etíopes.
Se espera que el paso a Tigray refuerce la legitimidad del proceso a medida que avanza hacia las etapas finales de la formulación de recomendaciones de política basada en un amplio consenso público.
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