En medio de una sala en absoluto silencio de acuerdo con las imágenes de la transmisión en vivo, Trump reiteró que ese lugar «puede desempeñar un papel vital en la paz y la protección mundial» al hablar alrededor de una hora en la ciudad suiza, sede del Foro Económico Mundial, donde defendió su plan de adquirir la isla ártica, un territorio semiautónomo de Dinamarca.
El presidente Trump descartó por primera vez el uso de la fuerza para adquirir el enclave ártico, que pretende anexionarse en interés de la seguridad nacional. Este resulta un cambio de postura, porque hace pocas horas no estaba descartada esa opción.
«Nunca pedimos nada y nunca obtenemos nada», dijo. «Probablemente no obtendremos nada a menos que decida usar una fuerza excesiva, en cuyo caso seríamos, francamente, imparables. Pero no lo haré. ¿De acuerdo? Ahora todos dicen ‘oh, qué bien'», apuntó.
Esa es probablemente la declaración más importante que he hecho -agregó-, porque la gente pensaba que usaría la fuerza. “No tengo que usar la fuerza, no quiero usar la fuerza, no usaré la fuerza. Todo lo que Estados Unidos pide es un lugar llamado Groenlandia», insistió.
«Es una petición muy pequeña, en comparación con lo que les hemos dado durante muchas, muchas décadas», dijo Trump, quien en un lapsus mental pareció confundir Groenlandia con Islandia.
«Hasta hace unos días, cuando les hablé de Islandia, me querían», comentó irónicamente. «Me llamaban papá, ¿verdad?, la última vez», apostilló al repetir la referencia a esa nación independiente que también es miembro, como Dinamarca, de la OTAN. El año pasado, el secretario general de la alianza atlántica, Mark Rutte, se dirigió a Trump como «papá».
Bromeó que ahora otros líderes de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) tienen la percepción de que es un «ser humano terrible», sugiriendo que los demás miembros de la alianza habían perdido el cariño por él.
Por cierto, expresó que Estados Unidos es «tratado de forma muy injusta por la OTAN». «Damos mucho y recibimos muy poco a cambio», subrayó.
Trump argumentó que quiere ser dueño de Groenlandia por razones legales y psicológicas, porque «se necesita la propiedad para defenderla», ya que no «no se puede defender con un contrato de arrendamiento. En primer lugar, legalmente no es defendible de esa manera, en absoluto».
«Y psicológicamente, ¿quién demonios quiere defender un acuerdo de licencia o un contrato de arrendamiento?», preguntó en medio de sus razonamientos.
Trump afirmó que «todo lo que queremos de Dinamarca para la seguridad nacional e internacional y para mantener a raya a nuestros potenciales enemigos, muy enérgicos y peligrosos, es esta tierra sobre la que vamos a construir la cúpula dorada más grande jamás construida», en relación con su propósito de un sistema de defensa antimisiles.
Por otra parte, el mandatario republicano arremetió igualmente contra el primer ministro de Canadá, Mark Carney, al opinar que usaría la propiedad de Groenlandia para defender al país vecino.
Según Trump, «Canadá recibe muchas cosas gratis de nosotros, por cierto. Deberían estar agradecidos, pero no lo están. Vi a su primer ministro ayer. No parecía muy agradecido».
En otros temas, celebró su ataque a Venezuela, que resultó el 3 de enero en el secuestro del presidente constitucional de ese país, Nicolás maduro, y su esposa Cilia Flores, y dijo que Estados Unidos compartirá los ingresos derivados de 50 millones de barriles de petróleo con esa nación sudamericana.
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