La legisladora Paola Cabezas, de la bancada de la Revolución Ciudadana (RC), calificó la medida del gobierno ecuatoriano como “retaliación política” y no como una respuesta técnica, y la vinculó al pedido del mandatario colombiano, Gustavo Petro, de liberar al exvicepresidente Jorge Glas.
“A Daniel Noboa el país le importa poco, y la frontera aún menos”, sostuvo, al asegurar que Petro ha mostrado mayor interés en la pacificación de la frontera común y en la reapertura del puente sobre el río Mataje.
Noboa justificó lo que denominó como “tasa de seguridad” con el argumento de una “falta de reciprocidad” de Colombia en materia de seguridad fronteriza frente al narcotráfico y la minería ilegal.
El mandatario afirmó que Ecuador enfrenta solo a grupos criminales en una frontera de 600 kilómetros y que la medida se mantendrá hasta que exista un compromiso real del país vecino.
Posteriormente, en declaraciones al diario colombiano El Tiempo, explicó que el gravamen funcionará como un mecanismo de financiamiento para la seguridad. “La seguridad cuesta”, señaló.
El anuncio se produjo mientras Noboa participa en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.
Desde Bogotá, el Ministerio de Defensa de Colombia respondió que sí existe cooperación bilateral e informo que se logró la incautación de 2,24 toneladas de marihuana en la zona fronteriza, en una operación conjunta entre la Armada colombiana y el Ejército ecuatoriano.
Por su parte, el ministro de Minas y Energía de Colombia, Edwin Palma, rechazó la decisión ecuatoriana y la calificó como “una agresión económica que rompe el principio de integración regional”.
Palma recordó que Colombia ha mantenido la venta de energía a Ecuador incluso en momentos críticos, exportando en ocasiones más de 450 megawatts de forma sostenida, pese a atravesar la peor sequía hidrológica de su historia reciente.
El funcionario advirtió que medidas unilaterales ponen en riesgo esa cooperación y afirmó que ordenó desmontar una resolución que habilitaba a privados a ampliar la venta de energía entre ambos países ante posibles déficits ecuatorianos.
En el plano económico, datos del Banco Central del Ecuador muestran que entre enero y noviembre de 2025 el país exportó a Colombia 808,4 millones de dólares, mientras importó mil 717 millones de dólares.
Aunque las importaciones desde Colombia cayeron nueve por ciento y las exportaciones ecuatorianas crecieron cinco por ciento en ese período, la balanza sigue siendo desfavorable para Ecuador.
De acuerdo con la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), cerca del 47 por ciento de las importaciones no petroleras desde Colombia corresponden a insumos productivos, cosméticos, productos farmacéuticos, carros y partes, prendas de vestir, electrodomésticos y artículos de higiene.
Con la aplicación del nuevo arancel, analistas advierten que varios de estos bienes podrían encarecerse en los próximos meses.
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