Varias localidades con mayoría árabe anunciaron su participación en la protesta, que incluye la paralización de los servicios, entre ellos la educación y el transporte, en solidaridad con el poblado de Sakhnin, en huelga desde hace tres días.
Anoche se sumaron las localidades de Umm al-Fahm, Shafa’amr, Tamra, Majd al-Krum y Kafr Manda, y este jueves se extenderá a numerosas más tras el llamado de Jamal Zahalka, jefe del Comité Supremo de Vigilancia de la Sociedad Árabe.
Mazen Ganaim, alcalde de Sakhnin, responsabilizó a Netanyahu por la crisis y exigió respuestas.
El tiene la obligación de garantizar la seguridad personal de todos los ciudadanos, sin importar si son judíos o árabes, apuntó.
Según datos de diversas ONG, desde principios de 2026 fueron asesinados en el país al menos 18 miembros de esa comunidad, integrada por más de dos millones de personas, que representan casi el 21 por ciento de la población nacional.
El pasado año perdieron la vida 255 miembros de esa minoría, la cifra más alta en la historia nacional, en 2024 otros 237 y en 2023 un total de 244.
Hace unos días, ante la ola de crímenes, el presidente israelí, Yitzhak Herzog, alzó la voz por el tema al señalar que “la violencia se ha convertido en una verdadera lacra para el Estado”.
Por ello, llamó a fortalecer la aplicación de la ley y erradicar los grupos criminales.
Por su parte, el diario The Times of Israel criticó declaraciones del jefe de la Policía, Danny Levy, quien anunció “una disminución continua de las estadísticas de la delincuencia”.
De hecho, en los últimos tres años se produjo un enorme repunte de la violencia entre los ciudadanos árabes en el país, afirmó el rotativo.
Los homicidios se convirtieron en la nueva normalidad en las ciudades y muchos de quienes tienen las manos manchadas de sangre pueden deambular libremente sin ser atrapados ni castigados, subrayó.
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, sonríe cada vez que un árabe es asesinado, expresó a principios de año el legislador Ahmad Tibi en declaraciones al Canal 12.
Según una reciente encuesta del Instituto para la Democracia de Israel, apenas 19 por ciento de los árabes afirmó confiar mucho o bastante en la policía.
Los descendientes de los palestinos que no fueron expulsados de sus tierras tras la creación del Estado judío, en 1948, denuncian desde entonces que son tratados como ciudadanos de segunda.
Otro sondeo realizado en marzo de 2022 reveló que el 94 por ciento de los árabes que viven en Israel sufrieron en alguna ocasión el racismo y la discriminación de la mayoría judía.
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