Un documento elaborado por la Defensoría Pública, y citado este jueves por el diario The Times of Israel, confirma que los llamados detenidos de seguridad sufrieron una violencia severa y sistemática por parte de los guardias de las prisiones.
También enfrentaron condiciones insalubres que causaron y exacerbaron brotes de enfermedades en los centros penitenciarios, señaló el documento.
Según el rotativo, el informe fue elaborado por inspectores de la Defensoría Pública que visitaron cuatro de esas instalaciones en 2024 y documentaron “haber visto prisioneros esqueléticos y haber presenciado evidencia física de palizas y negligencia médica en los cuerpos de los prisioneros que entrevistaron”.
Los funcionarios describieron las condiciones de una cárcel como inadecuada para albergar a seres humanos y alertaron sobre “violencia innecesaria e injustificada” contra los presos.
Destacaron que esos vejámenes son ejecutados de manera regular y en numerosas ocasiones.
Como ejemplo citaron tres visitas a la cárcel de Ketziot, durante las cuales los reclusos denunciaron numerosos abusos.
Nos mostraron sus muñecas con ronchas rojas, hinchazón y costras, se lee en el informe, tras aclarar que las palizas se ejecutan en lugares donde no hay cobertura de las cámaras de vigilancia.
También relataron que los sujetaban con esposas o ataduras tan apretadas que les causaban heridas físicas y que tenían que caminar en posiciones antinaturales para mitigar el dolor.
Los prisioneros que conocimos estaban muy delgados, algunos extremadamente, y nos mostraron las costillas y pelvis claramente protuberantes, detallaron los inspectores.
Aunque los documentos brindaron un panorama general de las duras condiciones de los detenidos, no incluyen detalles de acusaciones específicas que podrían ser de naturaleza criminal porque estas últimas fueron enviadas en un informe confidencial a la Fiscalía General, apuntó el rotativo.
The Times detalló que los comandantes de las cárceles negaron la existencia de violencia sistemática.
Sin embargo, recordó la publicación, en reiteradas ocasiones el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, que tiene la autoridad sobre el Servicio Penitenciario, se jactó de las duras condiciones que impuso a los reclusos palestinos.
También resaltó las sistemáticas denuncias de abogados, organizaciones no gubernamentales y prisioneros liberados sobre el tema.
En septiembre del pasado año, el Tribunal Supremo de Justicia israelí dictaminó que el Estado no había cumplido con sus obligaciones legales de alimentar adecuadamente a los presos de seguridad palestinos.
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