La operación, calificada de masiva, ocurrió en la región de Balaga, provincia de Gourma (este) el fin de semana pasado y los muertos fueron oficiales y agentes de la Policía, afirma la comunicación circulada a la prensa.
El empuje islamista es considerado una prueba de vida de los insurgentes en contraste con afirmaciones del gobierno burquiné según las cuales el Ejército registra avances en sus operaciones contra los insurgentes.
Burkina Faso, al igual que Malí y Níger, integrantes los tres de la Alianza de Estados del Sahel, sufren la acción persistente de grupos armados leales a Estado Islámico y desprendimientos de la red Al Qaeda.
El auge de las acciones islamistas muestran una sospechosa coincidencia con intentos de golpe de Estado contra el presidente de la junta militar que gobierna el país, el capitán Ibrahim Traoré, quien se declara seguidor de las ideas del asesinado líder Thomas Sankara, y del rescate de los ingresos generados por las empresas multinacionales que explotan los recursos naturales de este pequeño país del oeste africano, uno de los más pobres del mundo.
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