Las Guindas, trece veces monarcas de la Liga Mexicana del Pacífico y dirigidas por Alfredo Amézaga, saben que una segunda herida en su propio territorio sería una losa pesada en una final donde está en juego la corona nacional.
Pero ayer fueron los Medias Azules, vigentes campeones bajo el mando de Benjamín Gil, quienes impusieron su ley con una victoria de 6-2 en el primer desafío, disputado en el Estadio Tomateros, para tomar ventaja temprana en la serie.
Desde el amanecer del duelo, los Charros marcaron territorio. Un triple de Mateo Gil al jardín izquierdo trajo al plato a Michael Wielansky y Julián Ornelas, abriendo una brecha temprana como un relámpago sobre la noche sinaloense.
Los locales respondieron en la baja de ese primer capítulo con doblete de Orlando Martínez que impulsó a Estevan Florial, pero la respuesta jalisciense fue inmediata y brutal: Reynaldo Rodríguez disparó jonrón solitario en el segundo inning para devolver el golpe.
Culiacán volvió a asomarse en el marcador con una carrera de caballito, tras boleto a Ramón Ríos, aunque la jugada clave llegó en la tercera alta, cuando Gil volvió a vestirse de verdugo con cuadrangular de tres carreras, llevándose por delante a Wielansky y Ornelas.
Desde ahí, el juego se congeló en los brazos. El relevo de Jalisco cerró la puerta con precisión, mientras los maderos guindas se fueron apagando como antorchas bajo la lluvia.
La victoria fue para César Gómez, con sólido relevo de 1.1 entradas sin daño, respaldado por Ronald Medrano en la apertura y un bullpen que no concedió respiros. La derrota recayó en Manny Barreda, castigado con seis carreras en apenas dos episodios.
Esta noche, el segundo capítulo se jugará con el orgullo en el montículo: Manny Bañuelos abrirá por Charros, mientras Luis Cessa intentará encender la rebelión guinda. La voz de juego sonará a las 19:00, hora local, con Culiacán buscando que la historia no se le escape entre los dedos.
ro/blc













