El resultado mostró que el presidente de la Cámara Baja, el republicano Mike Johnson, tiene una fuerte oposición en ese órgano del legislativo controlado, por ajustada mayoría por su partido, a las agresiones de Donald Trump en el hemisferio occidental.
Dos republicanos, Don Bacon y Thomas Massie, se unieron con todos los demócratas a favor de la propuesta legislativa.
Una votación similar también quedó empatada 50-50 la semana pasada en el Senado, y la diferencia de un sufragio lo propició el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, en su condición de presidente de esa instancia del Congreso.
Trump hizo campaña en 2024 con la promesa de retirar al país y no involucrarse en guerras en el extranjero, pero en este primer año de su segundo mandato se ha involucrado en opciones militares, entre ellas el ataque el pasado 3 de enero contra Venezuela que resultó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. La artera agresión provocó más de un centenar de muertos, de ellos 32 cubanos.
La resolución sobre los poderes de guerra, propuesta por el miembro de mayor rango del Comité de Reglas de la Cámara de Representantes, Jim McGovern (demócrata por Massachusetts), ordenaría al presidente “retirar las Fuerzas Armadas de Estados Unidos de Venezuela, a menos que estén explícitamente autorizadas por una declaración de guerra o una autorización legal específica para el uso de la fuerza militar”.
“¿No deberíamos estar todos de acuerdo, independientemente de si apoyamos o nos oponemos a las acciones de Trump, en que debemos debatir este asunto?”, dijo McGovern en la Cámara Baja. “Esto es una locura. No podemos permanecer impasibles: sin supervisión, sin audiencias, sin votaciones, solo obediencia ciega al poder ejecutivo. Así no es como debe funcionar este lugar”.
Pero los republicanos desestimaron tal medida al considerarla innecesaria. “Estados Unidos no está en guerra con Venezuela”, expresó el presidente del Comité de Asuntos Exteriores de ese órgano, Brian Mast (republicano por Florida), quien consideró que “los demócratas nos piden que votemos una resolución sobre una situación que, literalmente, no existe”.
El miembro de mayor rango del Comité, Gregory Meeks (demócrata por Nueva York), señaló que “para aquellos que niegan que esto sea una incitación a la guerra, todavía hay un portaaviones estadounidense estacionado en el Caribe”.
“Decenas de miles de jóvenes estadounidenses permanecen en estado de alerta. Y si el presidente quiere arrastrar a Estados Unidos a una guerra que el pueblo estadounidense no quiere —no la quiere—, primero debe consultar con el Congreso”, subrayó.
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