Primero debemos entender sus orígenes. Surgió como una herramienta para gestionar Gaza y Oriente Medio, declaró Starmer al medio Channel 4, respaldando estructuras que ayuden en la «transición significativa» pos-alto al fuego en Gaza.
El Consejo de Paz, creado como parte del acuerdo Israel-Hamas, fue suscrito por 19 países en Davos durante el Foro Económico Mundial y podría ampliar su ámbito geográfico, según la visión de Washington.
La declaración de Starmer se produce en un contexto de replanteamiento de la política exterior británica, que incluye un acercamiento a la UE en defensa y el avance de garantías de seguridad para Kiev, reconociendo la creciente imprevisibilidad de Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump.
El primer ministro también desestimó rumores sobre su posible renuncia, calificándolos de «pérdida de tiempo» frente a los desafíos domésticos e internacionales urgentes.
Analistas consultadas por el medio interpretan esta postura como una cautela estratégica, buscando el Reino Unido evitar quedar vinculado a un mecanismo de seguridad global impulsado por Washington, cuyo alcance futuro es incierto, e intenta equilibrar su alianza con Estados Unidos con la defensa de una influencia propia en un proceso de paz que considera vital para la estabilidad regional y europea.
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